"Estar circuncidado o no estarlo, no tiene ninguna importancia: lo que importa es ser una nueva criatura. Que todos los que practican esta norma tengan paz y misericordia, lo mismo que el Israel de Dios.
Que nadie me moleste en adelante: yo llevo en mi cuerpo las cicatrices de Jesús".
San Pablo le hablaba muy claramente a los gálatas, y, Dios, por su intermedio, nos habla muy directamente a nosotros, también. Como veis el problema no es estar circuncidado o no, bautizado o no, sino que la realidad se demuestra en lo que vivo habitualmente y no en lo que digo que soy, sino en lo que demuestro que soy: lo que importa es ser una nueva criatura. Y ¿qué es una nueva criatura? Habernos dado cuenta que no tenemos que vivir como todos quieren vivir, sino que tenemos que vivir como Dios quiere que vivamos, aceptando el Camino que Él nos dejó señalado con la Vida del Hijo.
Hoy en día, como en todos los tiempos, el hombre busca la originalidad de su vida: las modas de cada época han ido marcando la "originalidad" en el vivir, una originalidad que se convierte en ser todos iguales. Es decir, hace un tiempo surgió uno que salió con los pantalones rotos y le pareció original hacerlo, pero hoy todos andan con los pantalones rotos para ser originales, y, en realidad eso es haber copiado lo de los demás.
Ser original es ser fiel a lo que nos ha dado origen. En nuestro caso de cristianos es ser fieles a Cristo, que nos ha dado la Vida Nueva con su muerte y resurrección. Y ¿en qué nos tenemos que fijar para ser originales? En lo que Jesús vivió, y sí, "copiar" a Jesús en todos los aspectos de su vida, que, en nuestro lenguaje sería comenzar a ser santos. Ahí radica nuestra originalidad.
Hoy recordamos a San Francisco de Asís, cuando Francisco descubre o siente el llamado de Dios, deja, radicalmente, todo lo que tiene y desnudo se va a vivir la pobreza evangélica porque siente que Dios le pide restaurar la iglesia desde la pobreza. El llamado de Dios y la respuesta que él da, es lo que lo hizo original, porque fue fiel a quien le dió original, a quien lo creó y para qué lo creo.
Una vez que encontramos el sentido de nuestra vida cristiana, el por qué y para qué el Señor nos ha llamado a este momento de la historia tenemos que embarcarnos en esa tarea y salir hacia adelante, confiando en la Gracia del Señor que estará siempre a nuestro lado para indicarnos a cada paso el camino a seguir.
Por eso cuando san Pablo y Francisco siguen ese Camino y lo siguen a la perfección, el Señor les regala la Gracia de padecer con Él, y saberse confirmado en el camino por el Señor. Así puede decir Pablo: "que nadie me moleste en adelante: yo llevo en mi cuerpo las cicatrices de Jesús". Y así tendríamos que sentir nosotros, cuando hemos vivido en Jesús y por Jesús, de saber que nada tenemos que "pagar" al mundo, porque nuestra vida y nuestro vivir es de Dios.
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