sábado, 26 de octubre de 2019

Mas gracias o menos gracias

"Jesús resoondió:
«¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos porque han padecido todo esto? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. O aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre de Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera».
¿Por qué Jesús nos asusta con esas predicciones? Porque realmente, a veces, parece que quisiera asustarnos con el castigo y con las desgracias que suceden.
Y creo que sí, creo que quiere asustarnos para que no nos sucedan las mismas cosas, pero no que no nos sucedan esas desgracias que suelen ocurrir a cualquier hijo de vecino, sino que no nos suceda que por que no nos sucede nada somos mejores que otros. Porque lo peor que nos puede pasar es que nos creamos mejores que los demás y se nos "suban los humos a la cabeza" creyendo que mi vida es la mejor.
A veces, como nos dejamos llevar por el refranero popular, creemos que las desgracias le suceden a los malos, y sabemos que eso no es verdad. Por eso, también decimos: ¿por qué estas cosas no le pasan a los malos, sino siempre a los buenos? Es otra forma de desear el mal a la gente, y tampoco puede ser que eso sea así.
¿Por qué suceden las cosas? ¿Por qué hay enfermedades? ¿Por qué muere gente joven? Yo, no se la respuestas, pero sí se la forma de mirar la vida desde la perspectiva de Dios, porque las cosas en este mundo suceden por una razón, por una causa y, muchas veces, no sabemos el por qué.
Pero sí mirando a Jesús podemos encontrar un sentido a lo que nos ocurre. Por ejemplo, cuando decimos: ¿por qué me tengo que llevar esta Cruz si yo siempre he rezado y e ido a misa, si soy buen cristiano? Y, Jesús ¿era malo? ¿Era Jesús una mala persona y por eso tuvo que cargar la Cruz y morir en ella? No, no era una mala persona, era el Hijo de Dios, pero asumió en su cuerpo nuestra culpa, nuestro pecado, para poder dar muerte con su cuerpo y en la Cruz, a lo que nos alejaba del Padre Dios, y así, resucitando de entre los muertos nos dio una Nueva Vida: ser hijos de Dios.
Así, nuestras cruces y dolores pueden ser transformadas en fuente de Gracias para quien las necesite, y aquello que considerábamos una desgracia, se transforma en una Gracia para la Vida.
Por eso Jesús nos anima, no nos asusta, sino que quiere que vivamos con la mirada puesta en el Corazón del Padre que nos invita a vivir en su Gracia, sin mirar para los lados y juzgar si estos tienen que llevar tal cruz o estos no tienen que llevarla. Sino que, llevando nuestra propia cruz de cada día, ser instrumentos de salvación para quienes lo necesiten.

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