sábado, 5 de octubre de 2019

Guárdate de olvidar al Señor


"Guárdate de olvidar al Señor, tu Dios, no observando sus preceptos, sus mandatos y sus decretos que yo te mando hoy.
No sea que, cuando comas hasta saciarte, cuando edifiques casas hermosas y las habites, cuando críen tus reses y ovejas, aumenten tu plata y tu oro, y abundes en todo, se engría tu corazón y olvides al Señor, tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud, que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible..."
Muchas veces nos ha pasado, y vemos que pasa en mucha gente, que cuando la soga nos aprieta nos acercamos a Dios, hacemos novenas, y todo lo que haga falta. Pero cuando volvemos a la normalidad y todo nos va bien, nos vamos olvidando de Dios. Lo que hacíamos porque estábamos agobiados por la cruz, por una crisis o por lo que sea, cuando el problema se acaba se acabó nuestra necesidad de Dios, nos volvemos casi ateos o agnósticos, porque pareciera que ya no necesitamos de la fuerza de lo alto, simplemente porque después de conseguir lo que queremos ya nos sentimos dioses porque todo ha sido nuestro esfuerzo.
"Y no pienses: “Por mi fuerza y el poder de mi brazo me he creado estas riquezas”.
Acuérdate del Señor, tu Dios: que es el quien te da la fuerza para adquirir esa riqueza, a fin de mantener la alianza que juró a tus padres, como lo hace hoy".
Si el Señor ya ha pensado en todo lo que podríamos hacer y cómo hacerlo. Él ya saber cómo podemos responder y cómo será nuestra respuesta. Pero aún así no se cansa, como una madre, de repetir una y otra vez: "Acuérdate del Señor, tu Dios: que es quien te da la fuerza".
El hombre de este siglo, cada día más, avanza sobre la creación y es por eso que se siente, cada día, más dios. Y no hace falta que tú y yo hagamos las cosas que hacen los científicos y expertos para volvernos dioses, sino que su vanidad y orgullo nos contagian a todos, y los logros que hacen algunos, se vuelven logros de la humanidad, por eso es que nos sentimos todos un poco más dioses cuanto más avances hace la ciencia.
Pero ¿somos dioses en realidad? No, sólo somos criaturas que no podemos, muchas veces, ni con nuestra propia alma. Porque nos empecinamos alguna vez en cosas que no tienen sentido y no logramos vencerlas: pedir perdón, aceptar a alguien que me ha ofendido, volver al encuentro con alguién a quie herí o me ha herido... Hay tantas cosas en nuestras vidas que nos demuestran que no somos dioses...
Por eso, que no se vuelva nuestro corazón insensible ante la llamada del Señor, sino que, abiertos a su Amor, permanezcamos fieles a su Voluntad y fieles en el Camino qu Él nos va marcando día a día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.