"El Señor dirigió la palabra por segunda vez a Jonás. Le dijo así:
«Ponte en marcha y ve a la gran ciudad de Nínive, allí les anunciarás el mensaje que yo te comunicaré».
Supongo que un poco nos acordamos de la historia de Jonás. Aquí está abreviado porque dice: "el Señor dirigió la palabra por segunda vez a Jonás". La primera vez que el Señor le habló a Jonás este quiso desobecerle y se escapó, creyendo que así podría evadirse de ser obediente al Señor. Pero el Señor puso en su camino demasiadas piedras, porque la misión que le encomendaba era la salvación de un pueblo. Hasta que, al final, la segunda vez que el Señor le habló, Jonás aceptó la misión.
Y ese es el sentido de una misión: la salvación de los demás. Dios nos ha elegido, a cada uno, para llevar un mensaje, una Buena Noticia, por eso nos ha llamado y hemos respondido, hemos recibido un Espíritu que nos ha otorgado los Dones necesarios para, como Jonás, hablarle al Hombre de nuestro tiempo y comunicarle la Buena Noticia de la Salvación.
Pero ¿cómo se lo comunico? ¿Cómo puedo ser obediente si no sé qué mensaje o cuál mensaje o cómo decirlo? ¿Cómo sacar tiempo de mi vida para hacer lo que el Señor me manda? ¿La obediencia no me quita libertad?
"Respondiendo, le dijo el Señor:
«Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; sólo una es necesaria. María, pues ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».
Lo primero que me tengo que preguntar ante tantas preguntas (valga la repetición), es si ante la respuesta que me de el Señor, voy a ser obediente. Porque si ante la pregunta que le haga al Señor, Él me responde ¿yo seré capaz de aceptar su Palabra? Porque hoy en día no somos capaces de aceptar la Palabra de Dios, y eso lo vemos día a día en nuestras vidas, y en la vida de los demás cristianos. No hace falta que seamos grandes teólogos o doctores para darnos cuenta que, a pesar de "saber" tanto, no somos obedientes a lo que el Señor nos dice.
Si nos respondemos que sí vamos a ser obedientes al Señor, entonces, en segundo lugar tenemos que "perder" tiempo a los pies del Señor. Como el Señor le dijo a Marta: "andas inquieta y preocupada por muchas cosas". Como tenemos tantas cosas que hacer... y todas son porque quiero hacerlas, sin preguntarle al Señor si las tengo que hacer todas... entonces "no tengo tiempo para perder frente al Señor". Y ahí está mi error: estar junto al Señor no es perder tiempo, sino ganar la Gracia necesaria para que me alcance el tiempo para ser Fiel a la Voluntad de Dios.
¿Cómo poder saber qué tengo que hacer si no me pongo en la presencia de Dios para averiguarlo? ¿Cómo saber cuál es la misión en mii vida si no me detengo a escuchar a Quien la ha pensado para mí? Porque obedecer tiene como primer punto, y esencial, el saber escuchar.
Si no tengo tiempo para escuchar y disposición para obedecer, mejor me dedico a otra cosa...
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