sábado, 19 de octubre de 2019

Esperar con Fe

"Según está escrito: «Te he constituido padre de muchos pueblos»; la promesa está asegurada ante aquel en quien creyó, el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia lo que no existe. Apoyado en la esperanza, creyó contra toda esperanza que llegaría a ser padre de muchos pueblos, de acuerdo con lo que se le había dicho: «Así será tu descendencia".
San Pablo le habla a los romanos de la virtud de Abrahán, una virtud que Dios quiere que también nosotros tengamos, sobre todo, como Abrahán, en los momentos de mayor oscuridad. Porque es la Esperanza y la Fe, quienes nos iluminan cuando nada parece tener sentido o cuando no vemos un buen horizonte. Abrahán en todo momento creyó en el Dios que le hablaba y le pedía lo imposible, pero siempre obedeció firme en su fe, pues era su fe la que lo guiaba en todo los trayectos de la vida, y su mirada estaba en la esperanza que el Señor le daba, y, sabiendo que Su Palabra siempre se cumpliría.
Por eso, la esperanza que tenemos en nuestro Padre Dios, es una esperanza que no defrauda, porque sabemos Quién es el que hizo la promesa. Hoy en día, cuando hablamos de esperanza la asociamos a la esperanza humana, a la esperanza que nos dan las promesas humanas (sobre todo en tiempos electorales) y por eso no siempre nos llama a confiar y a dejarnos iluminar por esa esperanza.
Pero sabemos, de modo cierto que las Promesas del Padre se cumplen, claro está, que se cumplen en el momento oportuno y no cuando nosotros queremos, por eso tenemos que saber "esperar contra esperanza", porquue sólo cuando sea el momento oportuno en nuestras vidas, el Padre nos enviará lo necesario para continuar el camino.
Así tamibén nos los dice san Pablo cuando nos habla del momento de la salvación: "llegada la plenitud de los tiempos envió Dios a su Unigénito nacido de la Virgen". El Pueblo de Israel esperó por muchos siglos al Salvador, pero no siempre había estado dispuesto, y, aún así, cuando el Padre creyó que era el tiempo justo, el Pueblo no lo reconoció, pero sí aquellos que tenían el corazón necesitado de salvación.
En nuestra vida necesitamos volver a tener nuestra mirada puesta en la Palabra de Dios que es la que nos ilumina y enciende nuestra Esperanza en las Promesas del Salvador, y, sobre todo, es la palabra que fortalece nuestra Fe y nos ayuda a entender y comprender los tiempos de Dios en nuestras vidas.

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