sábado, 11 de mayo de 2019

Este modo de habar es duro

"En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron:
«Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?»
Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo:
«¿Esto os escandaliza?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y con todo, hay algunos de vosotros que no creen».
"Este modo de hablar es duro", decían los discípulos de Jesús, aquellos que lo seguían por los milagros que hacía y por todo lo que oían de él. Pero cuando la palabra de Jesús se puso más exigente y ya no era tan del agrado del que la escuchaba, entonces: tu modo de hablar es duro. Siempre queremos escuchar lo bueno y lo que no nos exige demasiado, pero cuando alguien nos exige un poco más, entonces, quizás, sucumbimos a nuestra pereza y no hacemos más esfuerzo, solamente dejamos de escuchar y nos retiramos.
Por eso Jesús les dice: "¿esto os escandaliza?". Es cierto aún hoy hay quien se escandaliza por las exigencias del evangelio, hay quienes nos asombramos que en "estos tiempos tan modernos el evangelio nos pida una vida tan dura y haya tantas porhibiciones para vivir". Sin embargo buscamos a Dios para que nos haga los favores que queremos, pero no queremos vivir con Dios, sólo lo buscamos cuando lo necesitamos y si no nos pide nada extraordinario.
Y así, hoy día, los consejos evangélicos y las exigencias del cristianismo nos parecen escandalosas, porque en "los tiempos modernos" no se pueden vivir ciertas cosas que dice la Biblia, porque eso era para otros tiempos y no para ahora.
"Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él".
Y así sigue pasando, cuando el evangelio nos "aprieta" para una entrega radical, nos apartamos, vamos en busca de algo más fácil para vivir.
Y, "entonces Jesús les dijo a los Doce:
«¿También vosotros queréis marcharos?».
Y nos lo repite cada día cuando nos entran dudas, cuando vemos que ya no podemos más, cuando creemos que Dios ha sido muy exigente con nosotros.
"Simón Pedro le contestó:
«Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios».
Y esa es la verdad: ¿Quién nos va a dar una vida mejor que la que Cristo nos obtuvo con su muerte y resurrección? ¿Quién se ofreció o quién ofreció tanto para rescatar nuestra vida? Sólo Él, Jesús, nos entregó toda su vida y se nos sigue entregando en cada eucaristía.
¿No merece nuestra fidelidad?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.