jueves, 15 de diciembre de 2016

Una Alianza Eterna de Amor

La lectura del profeta Isaías de hoy me parece algo demasiado hermoso y que, seguramente, ha de llegar a nuestro corazón, porque lo que hace es una declaración de amor de Dios al hombre, a su pueblo, por eso subrayo el final del párrafo:
"En un arrebato de ira, por un instante te escondí mi rostro, pero con amor eterno te quiero – dice el Señor, tu libertador -.
Me sucede como en los días de Noé: juré que las aguas de Noé no volverían a cubrir la tierra; así juro no irritarme contra ti ni amenazarte.
Aunque los montes cambiasen y vacilaran las colinas, no cambiaría mi amor, ni vacilaría mi alianza de paz –dice el Señor que te quiere-".
Somos muchos los que, a veces, pensamos que Dios no nos quiere, que ha dejado de preocuparse o de ocuparse de nosotros, pues pensamos que no nos escucha, que permite cosas que nos hacen sufrir y calamidades que no hablan de su amor. Y sin embargo Él nos recuerda, una y otra vez, "¡cuánto amor nos ha tenido el Padre que ha enviado su Hijo al mundo!", nos recuerda San Juan. Ese Amor no es de mentira, es verdadera, totalmente verdadero para quienes hemos aceptado su Palabra, para quienes hemos creído en Él.
Es cierto, también, que nos pasa como dice San Lucas al finalizar el párrafo donde Jesús hablaba de Juan Bautista:
"Al oír a Juan, toda el pueblo, incluso los publicanos, recibiendo el bautismo de Juan, proclamaron que Dios es justo. Pero los fariseos y los maestros de la ley, que no habían aceptado su bautismo, frustraron el designio de Dios para con ellos".
Una relación de Amor entre dos personas, se realiza entre dos personas que al amarse se entregan uno al otro, en fidelidad a una alianza, en fidelidad a un deseo de compartir lo bueno y lo malo, en todo momento. Y he aquí nuestro error: sabemos del amor de Dios hacia nosotros, y Él lo ha demostrado, pero nosotros no somos tan Fieles como lo es Él. Nosotros nos tomamos nuestro tiempo para aceptar o no su Voluntad; nuestra fidelidad dura, muchas veces, lo que duran los tiempos de bonanza; nuestra alianza es, algunas veces, rota por ir tras otros amores que, supuestamente, nos hacen más felices, pero que, descubrimos que no son duraderos.
NO, nuestro Dios no quiere el mal para nosotros por eso ha realizado una Alianza de Amor con el hombre y la ha sellado con la sangre de su Único Hijo, para que esa Alianza sea eterna; pero, como dice San Pablo: nosotros aún no hemos derramado la sangre por Él. Es decir, no somos capaces de renunciar a nosotros mismos por amar como Él nos ama, por eso el mal, el dolor, la discordia, las enemistades y las guerras siguen viviendo entre nosotros, pues no vivimos una relación de entrega plena en el Amor. Si estuviéramos injertados verdaderamente en el Amor de Dios, y nos amáramos como Él nos amó, veríamos los frutos que tanto anhelamos hacerse realidad.
Él nos sigue amando porque ha sellado una Alianza eterna, pero nosotros no somos Fieles a su Palabra y por eso frustramos el designio de Dios para con el hombre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.