Creemos, muchas veces, que los modelos de vida que se nos presentan por medio de la vida de los santos, son modelos demasiado altos e imposibles de imitar. Y si los miramos humanamente es así, pues, en este caso en que se nos presenta a la Sagrada Familia como modelo de Familia Cristiana no creo que en ninguna familia se llegue a tan alto valor. Pero, como le dijo el Ángel a María: "no hay nada imposible para Dios". Y creo que ahí está el núcleo de nuestra decisión: darnos cuenta que no hay nada imposible para Dios cuando encuentra un corazón disponibles como el de María y José.
En realidad los tres: Jesús, María y José tuvieron un corazón disponible para Dios, pues tenían un conocimiento cierto del Amor del Padre, y por eso se dispusieron no sólo a creer, sino también a vivir la Voluntad de Dios. Claro que si nos ponemos a mirar los Dones extraordinarios que cada uno tenía no hay comparación con nuestras vidas, pero es que la misión de los tres era una misión extraordinaria como no la ha habido nunca en la Historia de la Salvación.
Aunque en realidad, cada uno de nosotros, tenemos una misión extraordinaria en la Historia de la Salvación pues tenemos que pensar que la Salvación es algo extraordinario. El Hombre por sí solo no puede salvarse, no tiene él la capacidad de darse Vida Eterna a sí mismo. Y, para ello el Señor nos llamó a nosotros, para mostrar el Camino hacia la Salvación; así, como Jesús, María y José, nosotros también somos instrumentos de Dios para la Salvación de los Hombres.
Somos, todos, una sola Familia: la Familia de los Hijos de Dios. A partir de este principio es cuando tomamos conciencia que nuestra vida es identificarnos con el Señor y disponernos, como Él mismo decía, a que "nuestro alimento sea sólo la Voluntad del Padre que nos envió", pues lo único que podemos hacer nosotros es disponernos a ser Fieles a Dios y Él nos dará la Gracia para realizar aquello que nos pida, pero el primer paso está de nuestra parte.
A cada uno de los miembros de la Sagrada Familia el Señor le habló y le mostró cuál era su misión, ellos tuvieron la libertad de decidir y decidieron a favor de Su Voluntad y no de su propio gusto. Acordémonos de cuando José tenía que recibir a María, su primera decisión no fue aceptarla, pero porque el Señor le mostró el Camino entonces él aceptó y siguió, como María, siendo Fiel al Señor en todo momento.
Y aquí está lo esencial en la vida para poder imitar, sin miedo, a los grandes modelos que tenemos: Fidelidad a Dios, disponibilidad de corazón para ser instrumentos en las Manos del Padre, y, así, cada uno de nosotros, será un modelo de vida para los demás, pues también podrán ver en nosotros "que el Todopoderoso ha hecho obras grandes por mí".
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