"En aquel tiempo, exclamó Jesús:
-«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Si, Padre, así te ha parecido mejor".
¿Qué cosas ha escondido Dios a los sabios y entendidos? Siempre escuchamos esta exclamación de Jesús, y nos referimos a la sencillez y la infancia espiritual. Pero ¿qué cosas escondió Dios? Y creo que no hay una lista de las cosas escondidas, sino que, seguramente, cada uno de nosotros tenemos una cosa que buscamos, y los sabios y entendidos tendrán muchas más.
Hay en la vida de cada uno muchas preguntas, muchos interrogantes sobre muchas cosas, pero no buscamos todas las respuestas a todas las cosas. Quizás en los días de angustia, dolor, oscuridad o melancolía comencemos a hacernos preguntas sobre muchas cosas, pero ¿cuáles de todas esas son importantes para mi vida cotidiana, para mi vida de fe?
Gente hay de sobra que constantemente se está preguntando millones de cosas, pero no todas las preguntas son necesarias (parafraseando a Jesús) sino que una sola es importante. Claro que nunca nos cansaremos de preguntar, por que en el sentido intelectual y espiritual nunca llegaremos a respondernos todas las preguntas que nos surgen, porque tanto en el tiempo como en el espíritu no todo está respondido, y, seguramente, cada uno tiene una respuesta distinta dependiendo del lugar en qué se busque la respuesta.
Pero fijaos que dice Jesús que "Dios lo ha revelado a la gente sencilla" por que los sencillos son los que sólo preguntan lo imprescindible, lo necesario, lo esencial, lo que les es necesario para vivir. Los sencillos de corazón y de espíritu no necesitan demasiadas respuestas para vivir, les basta con saber lo justo y necesario porque no buscan complicarse la vida, ni complicarle la vida a los demás. Por que tampoco Dios quiere complicarnos la vida, sino que quiere que tengamos una vida plena, digna, llena de Gracia y por eso de paz, armonía, amor, y gozo en el Espíritu.
Ante esto surgirá la duda: ¿no puedo preguntarme nada? ¿no puedo cuestionar lo que vivo o lo que no entiendo? Sí que puedo, es más debo preguntarme y cuestionarme lo que vivo o lo que Dios me pide, porque soy un ser racional. Pero no puedo dejar que lo racional empañe o impida que viva lo espiritual, por que muchas veces si no tengo todas las respuestas que busco me quedo estático, sin hacer nada, sin vivir. Creo que en la oscuridad no se puede caminar y no es así, nuestra vida de fe es un caminar en la oscuridad de la razón, dejándonos guiar por la Luz del Amor que brota del Corazón de Jesús.
"Aunque pase por oscuras quebradas nada temo, porque Tú estás conmigo, tu vara y tu cayado me sostienen".
Siempre tendremos respuestas cuando, a pesar de las preguntas, sigamos andando de la Mano del Señor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.