"Dios lo resucitó al tercer día y le concedió que se manifestara, no a todo el pueblo, sino a testigos elegidos de antemano por Dios: a nosotros, que comimos y bebimos con él, después de su resurrección. Y nos envió a predicar al pueblo..."
¡Feliz Pascua de Resurrección!
Cómo los apóstoles hemos recibido no sólo el anuncio de la resurrección del Señor, sino que, también como a ellos, Él nos eligió para ser sus testigos por todo el mundo, para anunciar y predicar el Evangelio de la Alegría de sabernos redimidos por la sangre de Jesús.
Como María Magdalena llenos de alegría salimos al encuentro de toos los hombres para anunciar el gozo de la resurrección, para anunciar el gozo de la salvación, para mostrar la alegría de ser hijos de Dios, para mostrar a todos la Esperanza de una Nueva Creación, la Esperanza del nacimiento, todos los días, de un Hombre Nuevo.
¡Cristo Resucitó! Es nuestra alegría. Es el Misterio de nuestra Fe que nos sostiene en momentos de oscuridad, que nos fortalece en nuestra debilidad, que nos ilimunia en las tinieblas, que nos consuela en el llanto, que libera en la esclavitud del pecado, que renueva nuestro deseo constante de santidad.
¡Cristo Resucitó! No dejemos que la Luz de esta Pascua se vaya disipando con los días que comenzamos a vivir. No dejemos que los agobios del día a día la vayan apagando y se nos termine muy pronto la fortaleza de la esperanza en la Pascua del Señor. No permitamos que otros oscurezcan la Luz de la Esperanza que brota de la Fe Pascual. No dejemos que el Mundo y el príncipe de este mundo nos quiten o nos impidan predicar lo que creemos, porque lo que creemos es lo que anhelamos vivir. No dejemos que el mundo apague el sonido de nuestra voz, porque hoy somos los mensajores de la Paz, somos los portadores del mensaje de Salvación, porque hoy el Señor nos confirmó en nuestra Fe, y nos envió a llevar un mensaje de Salvación a todos los hombres de todo el mundo.
¡Cristo Resucitó! ¡El es nuestra Esperanza y nuestra Vida! Por eso predicamos lo que se nos ha transmitido. Por eso queremos vivir lo que predicamos y no dejaremos que acallen nuestra voz, porque nuestra vida es nuestra voz, y nuestra Vida es el Señor que se entregó por nosotros a la muerte y muerte de Cruz, pero el Amor de Dios lo resucitó de entre los muertos, y nos llamó a ser sus testigos en el mundo.
Dinos, María Magdalena,
¿qué viste en el camino?
He visto el sepulcro del Cristo viviente
y la gloria del Señor resucitado.
No callemos nuestra alegría, no callemos nuestra fe, no callemos nuestra esperanza.
¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!
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