"Sabiduría, si hablamos entre los perfectos; pero una sabiduría que no es de este mundo ni de los príncipes de este mundo, condenados a perecer, sino que enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria".
Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein) va a llamar la "sabiduría de la Cruz", una sabiduría que no es posible alcanzar con el solo entendimiento humano, ni con la simple comprensión de la lectura de un libro, sino sólo en la contemplación del misterio de la Cruz. Una sabiduría que no sólo da luz al entendimiento del hombre, sino que nos abre a la luz del Espíritu para poder comprender el gran misterio del Amor de Dios por los hombres.
Hoy nos dedicamos, y lo vemos en la práctica cotidiana en los más pequeños, a llenar nuestros días y horas para aprender y para investigar, para estudiar idiomas y para sober cosas que van más allá de la vista, pero no le dedicamos tiempo a la formación del espíritu al poder integrar en nuestra vida cotidiana los misterios de la Fe.
Pero tampoco hay tiempo para que no sólo haya una información del intelecto sino una formación de la persona, porque, como también vemos en la vida diaria, hay jóvenes (y también muchos adultos) que están muy bien informados, con muchos títulos y diplomas, pero que como persona no saben qué hacer con sus vidas.
Cuando San Pablo habla de la sabiduría entre los perfectos se refiere a la sabiduría que llegan a alcanzar los que se han decidido por el camino de la santidad, aquellos que han descubierto el valor del tesoro que llevan dentro del cántaro de barro. Esos perfectos podríamos ser nosotros si nos decidimos a mirar dentro de este cántaro barro que es nuestro persona, y descubrimos el gran tesoro que el Señor nos regaló: una vida santa.
Pues al descubrir la maravilla de la santidad que hay en nuestro interior, no necesitaríamos más que el silencio de la soledad frente a la Cruz para alcanzar la sabiduría que necesitamos para llegar a la plenitud de nuestra vida. Un silencio que se nos torna insoportable cuando no hemos descubierto nada más que vacío dentro de nuestro corazón, un silencio que no nos deja pensar porque nos da vértigo descubrir cuál es la Voluntad de Dios para nuestras vidas, un silencio que nos parece aterrador porque podemos llegar a descubrir el verdadero Camino de la Cruz en nuestras vidas, y nos parece que no tenemos la fuerza suficiente para decir a Dios ¡Sí! hágase Tu Voluntad.
Pero lo más hermoso de todo esto es que si te animas a sumergirte en el silencio de la Cruz, no sólo alcanzarás la sabiduría de los perfectos, sino también el Padre te dará su Espíritu para que puedas ser Fiel a esa Vida que Él mismo te está regalando y te ayudará a vivir.
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