San Pablo le recuerda a los colosenses:
"Hermanos:
Sobre todo, revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección".
Buscamos siempre la perfección en nuestra vida, en algunas personas es más fuerte y en otras más débiles, pero San Pablo nos invita a buscar una perfección que va más allá del que todo salga bien: la perfección del amor, que es la más difícil de poder alcanzar. La más difícil porque siempre hay que amar un poco más, como diría Madre Teresa de Calcuta: "amar hasta que duela".
En estos tiempos que vivimos no estamos mucho por la tarea de "amar hasta que duela", sí que lo colgamos en nuestros muros y lo proclamamos muchas veces, sobre todo para que los demás me amen a mí hasta que a ellos les duela, pero no siempre yo hago el intento de amar de esa manera. Es lógico (como siempre digo) en estos tiempos de que sólo tengo derechos y no obligaciones, tengo derecho de que me ames hasta que te duela, tengo derecho de que me perdones siempre, tengo derecho de que sea yo quien tenga la verdad, tengo derecho a exigirte que...
San José, en este día, nos invita a ese amor pues él mismo amó de esa manera, no buscó nunca un protagonismo, pues sabía que su protagonismo era estar en el lugar que Dios le pedía. Las escrituras no nos muestran un hombre que decía mucho sino un hombre que vivía mucho, porque decir no siempre es vivir, pero el que vive siempre dice algo con su vida.
Y en el amor ocurre lo mismo: no hay que hablar mucho del amor, sino hay que vivir el Amor, y al decirlo recordamos las hermosas palabras de San Pablo: el amor no se cansa nunca, el amor todo lo puede, etc. etc. Una carta que tenemos muy grabada en nuestra memoria, pero son palabras que tenemos que llevar a la vida cotidiana, para que no sólo nuestra vida sea mejor, sino que la vida de los demás pueda mejorar. Porque Amar es buscar siempre el bien de los demás, es entregarse por amor.
Así el amor que el Señor me tuvo y me tiene, lo vivo en cada cosa que hago, pues todo lo haré por amor a Él y a mis hermanos, pues es lo que Él nos pidió: "amaos unos a otros como Yo os he amado", no olvidemos que cuando revestimos nuestra vida del Amor de Dios, es para que el Amor de Dios se derrame por medio de nuestra vida también en la vida de los demás.
Porque "quien dice que ama a Dios a quien no ve y no ama a su hermano a quien ve es un mentiroso", dice San Juan en una de sus cartas. Siempre el Amor será el camino de perfección en la vida del cristiano, o, mejor dicho, no hay otro camino de perfección en la vida del cristiano que no sea el Camino del Amor en la Vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.