Hoy es España es el día de la Madre, así que ¡FELIZ DÍA MAMÁ! Y Feliz día a todas las madres (con hijos o sin hijos) porque todas tienen mucho amor para dar y lo dan sin medida. Y, sobre todo, a la Madre del Cielo que nunca nos deja solos ¡Gracias!
Pero también litúrgicamente el Domingo IV de Pascua es el "Domingo del Buen Pastor", Jornada por las Vocaciones sacerdotales.
No son pocas las veces que escuchamos: "¡qué bien que viven los curas!" y yo siempre respondo: "sí, ¡por eso es que hay tantos! ¿Quieres ser cura para vivir tan bien como yo?"
Ser Sacerdote no es ninguna profesión de privilegio, ni se es más que otro en cualquier profesión; solamente es una vocación diferente a la que quizás, como algunas, se entrega toda la vida.
Sí sabemos que es un llamado del Señor, particular, para vivir de un modo entregado en Fidelidad a la Vocación recibida. Sí sabemos que no es un llamado porque somos perfectos y santos, sino que es Él quién nos da la Gracia para alcanzar la santidad, a la que todos los bautizados estamos llamados, cada uno según su propia vocación y estilo de vida. Sí sabemos que aunque seamos sacerdotes seguimos siendo tan humanos como cualquiera y las leyes humanas nos afectan tanto a nosotros como a todos.
Y pensando en esto se me cruzaban las veces que paso por la carretera y veo a los pastores con sus rebaños: ellos viven, casi todo el día, la soledad de aquél que dirige, cuida y acompaña al rebaño. Y también esa parte del pastoreo con toca con seguridad: la soledad del pastor, pues aunque estemos con la gente y rodeados de ella, siempre estamos en soledad para ver, discernir, guiar, sostener.
Está claro que no nos quejamos de esa Soledad, porque el Señor así lo vivió, y es Él quien nos sostiene para llevar a cabo esta misión que Él nos encomendó, pero es, seguramente, una parte fundamental de la vida sacerdotal que no se tiene en cuenta; pero forma parte de nuestra vida y la vivimos, con la Gracia de Dios, de la mejor forma que podemos.
Pero también hay muchos otros momentos muy difíciles en la vida del pastor: estar al frente de un rebaño no es cosa fácil, pues nunca "llueve a gusto de todos", pero han sido los pastores quienes han sido llamados para ser cabeza de rebaño. En este caso las ovejas no deciden quién las va a pastorear, sino que se adaptan a la voz del pastor y siguen su voz. Pero, en nuestro caso, que somos seres racionales no siempre nos adaptamos a la voz del pastor, y, en cambio queremos que el pastor se adapte a nuestra voz.
Y hay algo que siempre tenemos que saber: el pastor, en este caso el sacerdote, es a quien Dios ha llamado para estar al frente de una Comunidad. Quizás no sea el ideal que todos quieren, pero es el que se tiene, es el que Dios ha querido para nuestra vida. Y en la vida han pasado y pasan diversos pastores, unos mejores otros no tanto, pero son los únicos que tienen la Gracia para que Jesús se haga presente en nuestras vidas.
Y ese es el mejor momento en la vida de un sacerdote: hacer presente a Jesús en la Eucaristía, que el Señor obedezca a sus palabras y se haga presente en el Pan de la Vida. Sin sacerdotes Jesús no estaría en nuestras Comunidades, no tendríamos el Pan de la Vida para calmar nuestra hambre de Dios, ni para sostenernos en el Camino de la Santidad.
Por eso hoy doy Gracias por aquellos pastores que Dios puso en mi camino y que me ayudaron a discernir, que me acompañaron a vivir y que con su ejemplo, sus exhortaciones y sus vidas me ayudaron a llegar hasta aquí.
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