viernes, 19 de mayo de 2017

Piensa en el Amor antes de actuar

Después del Primer Concilio de Jerusalén, en el que se tuvieron que reunir los apóstoles por las discusiones que habían surgido por el tema de la circuncisión, enviaron una carta a las comunidades, donde decían:
"Habiéndonos enterado de que algunos de aquí, sin encargo nuestro, os han alborotado con sus palabras, desconcertando vuestros ánimos..."
Esto me hacía acordar de unas palabras del Papa Francisco de hace unas semanas, creo que a los líderes de la Acción Católica, que les decían "no sean más papistas que el papa". En el sentido que muchas veces nos gusta decir más cosas que otros, hacernos los que sabemos más que todos, y vamos por el mundo sembrando discordias, enemistades, desavenencias, alborotando a la gente sin sentido por el simple hecho de querer ser más que otros.
¿Qué es lo que ganamos sembrando el alboroto entre la gente? El refranero dice: a río revuelto ganancia para el pescador; pero, ¿qué quiere "pescar" el que siembra discordia en las comunidades? ¿Qué ganaron los que produjeron alboroto en las primeras comunidades cristianas?
Ganaron que se reunieron los apóstoles y tomaron una decisión que fue importante en aquél momento, y los que habían comenzado a hablar en nombre de Dios, se quedaron con las palabras guardadas, por que el Espíritu Santo sopló en el momento preciso y ayudó a todos a recobrar la calma y a vivir de acuerdo a lo que Dios quería y no a lo que los hombres pretendían.
Es por eso que el Señor siempre nos llama a tener cuidado con lo que hacemos, decimos o vivimos, que todo esté basado en Su Palabra y en la vivencia de la Ley del Amor, como dice San Agustín (y lo vamos a escuchar siempre en nuestra vida de fe): "Ama y haz lo que quieras, pero primero ama".
"En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Este es mí mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.
Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.
Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando".
Pues si antes de decir o hacer algo nos centráramos en el por qué lo voy a hacer, o si nos preguntáramos si lo voy a hacer por Amor, creo que habría muchas cosas que no haríamos o no diríamos, pues no parten del amor a nuestros hermanos, sino de un egoísmo, de una envidia, de una vanidad, o, incluso, a veces, ni siquiera pensamos lo que decimos o hacemos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.