Dice San Pablo:
"Digo esto, hermanos, que el momento es apremiante. Queda como solución que los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que están alegres, como si no se alegraran; los que compran, como si no poseyeran; los que negocian en el mundo, como si no disfrutaran de él: porque la representación de este mundo se termina".
A lo que se le suman las bienaventuranzas de Jesús:
«Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.
Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados.
Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.
Bienaventurados vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas".
Pareciera que nos quieren tristes y amargados, pero, en realidad no es eso. Lo que buscan los dos es la verdadera felicidad, y la Verdadera Felicidad no está en las cosas que hoy están y mañana no, sino en la Verdadera Vida que nos da la Fe; en la Verdadera Vida que nos ha dado Jesús al morir por nosotros en la Cruz.
Sabemos que todo lo de este mundo es caduco y pasajero, pero siempre andamos detrás de estos bienes, de estas situaciones, siempre buscamos nuestro consuelo y nuestra seguridad en las cosas o bienes materiales, pero, también sabemos que muchas de esas cosas no nos dan todo lo que necesitamos, pues cada día queremos más, y cada día, en nuestras casas hay más cosas que creemos que nos pueden traer la seguridad, la confianza, la felicidad, la armonía, la paz, el amor. Si esto fuera cierto con haberlo conseguido una sola vez sería suficiente, pero no lo es.
Por eso Jesús y, profundizándolo un poco más, San Pablo nos hablan de vivir en el mundo como si no estuviéramos en él, en otras palabras como lo dijo Jesús: "vosotros estáis en el mundo pero no sois del mundo", por eso le pidió al Padre por nosotros para que nos ayudara a no caer en la tentación de dejarnos llevar por los bienes terrenales.
"Buscad los bienes del cielo en donde la polilla y la carcoma no pueden destruirlos" lo demás vendrá por añadidura.
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