viernes, 4 de marzo de 2016

No estás lejos del Reino de Dios

Lamentablemente hay evangelios que siempre me dejan la misma reflexión en la cabeza y el corazón, porque me hacen pensar demasiado (sí, a veces, pienso) en no quedarme estancado en el crecimiento. Y el de hoy es uno de esos, la frase que Jesús le dice al escriba es de las matadoras:
"Jesús, al ver que había respondido tan acertadamente, le dijo: «Tú no estás lejos del Reino de Dios.»
Matadoras en el buen sentido, porque me hace pensar que nuestra vida de fe no es "aprender" frases bonitas, o saber de memoria los mandamientos o la Biblia, sino que es vivir lo que sabemos, lo que vamos aprendiendo para poder aprehenderlo en nuestro corazón.
Escuchamos, por muchos lados, gente que sabe mucho de Biblia y te repite a cada momento pasajes bíblicos (y encima saben de qué libro y capítulos), otros que saben mucho de liturgia y viven para cada detalle y cada movimiento, otros que han aprendido mucho de esto o de aquello. ¿Está mal? Para nada.
Conocer a fondo lo que es el fundamento de nuestra fe, cómo poder brindar mejor culto a nuestro Dios y Señor, cómo hacer para dar a entender mejor los principios de nuestra vida cristiana, es algo muy hermoso, y brindo por los que tienen la capacidad de estudiar y conocer tanto (otros no somos tan inteligentes)
Pero, el escriba también conocía muy bien la Ley y los Profetas, le respondió perfectamente a Jesús, por eso el Evangelio dice: "Jesús al ver que había respondido tan acertadamente" Pero lo que a mí me duele es el final de esa frase: "le dijo: tú no estás lejos del Reino de Dios".
"No estás lejos del Reino de Dios". Si lo pensamos bien quiere decir que aún no hemos llegado, que no estamos en él, que no hemos entrado a formar parte del Reino de Dios, que estamos cerca pero no hemos llegado. ¿Cuánto nos queda aún por vivir para alcanzar el Reino de Dios?
Así es que siempre me sale la misma cuestión: ser cristiano no quiere decir saber responder acertadamente, sino vivir lo que sabemos acertadamente. Por que si bien, como dice Jesús,
"Jesús respondió: «El primero es: Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor; y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu prójimo como a tí mismo. No hay otro mandamiento más grande que éstos.»
Pero en la Última Cena nos va a "plenificar" estos mandamientos en el: "Un mandamiento nuevo os doy: Amaos unos a otros como Yo os he amado"
No basta con saber responder acertadamente para alcanzar el Reino de Dios, hay que vivir coherentemente lo que hemos respondido acertadamente, y cuanto más sabemos más hemos de vivir, pues nuestra vida es respuesta para aquellos que buscan en las tinieblas, pues nuestra vida es luz en el Camino, porque en nuestra vida no brillan las palabras, sino que brilla el Señor que está en nuestra vida, porque Él se ha hecho Vida en nosotros. Y así sí, el Reino de Dios estará en nosotros porque Dios habita en nuestros corazones.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.