jueves, 3 de marzo de 2016

Somos políticos de calle

"Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: «Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra".
Mientras rezaba pensaba en todo lo que estamos viviendo, en este país España, en mi país argentina, y en tantos otros. Se ve tanto desprecio, tanto odio, tanto rencor, tanta venganza, que no nos damos cuenta cómo hemos dejado entrar a Satanás en nuestras vidas y nos hemos convencido que la mejor manera de "ganar" es derribando al contrario, sea como sea.
Muchas veces escuchamos: "la política está podrida, los políticos son todos corruptos, la política es un asco" y ¡tantas cosas más! Sin darnos cuenta que tú, yo y todos los que formamos el mundo, todos los que vivimos en este mundo, estamos, día a día, haciendo política: con nuestras palabras, con nuestros actos e, incluso, con nuestros silencios. Por que la ciudad en la que vivo es mí ciudad, y en ella tengo que, como cristiano, sembrar la paz, la concordia, el respeto, la verdad, la fraternidad. Y en cambio nos hemos dejado tentar y vamos por ahí "escupiendo" a la cara de quien dice creer en otra cosa que no sean los colores que yo predico.
No son las grandes potencias, ni los grandes países los que hacen una guerra, sino que somos las hormiguitas pequeñas las que vamos "comiendo" los cimientos de una sociedad que tiene que ser cada día mejor. Sí, tú y yo somos importantes desde nuestro propio lugar y si tú y yo no hacemos algo para frenar tanto odio, no culpemos a los demás.
Comencemos a hacer una nueva política, una nueva forma de hacer una ciudad, un país, una nación, y es empezar por respetarnos, porque es lo que exigimos cada uno para nosotros, pero nos permitimos (y a veces hasta parece gustarnos) no respetar al prójimo, siendo que con el prójimo comparto la misma tierra, la misma acera, y hasta para muchos, compartimos la misma fe, pero somos incapaces de darnos el saludo de la paz.
Sí, es muy fácil ver gente que se dice a sí mismo ser mejor cristiano que otros que van a misa, pero son incapaces de pedir perdón, de dar el perdón, son incapaces de respetar a los demás, de respetar a los que piensan diferente, son incapaces de renunciar a sí mismos y tener gestos de paz, estirar sus manos para dar la paz a los hermanos.
No, no es la política la que no sirve para nada o está podrida, sino que somos nosotros quienes hacemos la política de todos los días, los que no sabemos convivir, los que no sabemos compartir y aceptar, los que no sabemos renunciar a nuestros propios criterios para mirar un poco más arriba de nuestras propias narices. Nosotros los que andamos cada día por la calle somos los que hacemos política, porque los políticos han salido de nuestras familias, y si seguimos con este ritmo, los pequeños políticos que hay en nuestras casas y que ven cómo actuamos seguirán nuestros mismos caminos, y el mundo que queremos dejarles será peor del que hemos encontrado.
¿No será hora de darnos cuenta que mi hermano, o quien está en el gobierno, o fulanito de tal o menganito de cual, no son el demonio sino que yo he dejado entrar al demonio en mi vida?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.