sábado, 7 de marzo de 2015

El gozo de la experiencia vivida

El padre le dijo:
"Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado."
Son las palabras que dice Jesús que el padre le dijo al hijo mayor, al que no se había ido de casa, el que no se alegró de la fiesta que le hizo el padre al hijo pródigo. Si lo miramos desde el hijo mayor es lógico que se haya enfadado, porque él nunca despilfarró los bienes de su padre, y su hermano, quien tomó su herencia y la despilfarró, ahora viene y le hacen una fiesta ¡qué injusticia! diríamos.
Es que como hijos, como hermanos, siempre miramos desde el mismo nivel, desde el nuestro. Pero aquí Jesús nos quiere hacer ver la vida desde los ojos y el corazón del Padre. Es el Padre quien había perdido a un hijo, aunque tenía el otro, es cierto, pero no es lo mismo tener a alguien todos los días, que haber perdido a alguien y no tenerlo más junto a tí. Y eso le sucede al Padre, lloró la pérdida de su hijo menor, para él no sólo se había perdido sino que parecía muerto. Por eso, al recobrarlo con vida y arrepentido se alegra tanto que hace una fiesta en acción de gracias por haberlo recobrado, no porque había gastado todo, sino porque "estaba muerto y ha revivido, estaba perdido, y lo hemos encontrado".
Pero ¿cómo hacemos para mirar la vida desde los ojos del Padre? Es cierto, es algo difícil, pues es muy difícil ponernos en el lugar del otro, para cualquier cosa. Por eso tenemos que aprender de las experiencias de los demás, de las palabras y de las vidas de los que están a nuestro lado, y con la Luz del Espíritu poder sacar nuestras propias conclusiones y tomar nuestras propias decisiones.
Por ejemplo en esta parábola Jesús nos habla de tres experiencias que tenemos que rescatar: la del padre, la del hijo mayor y la del hijo menor. Porque los tres tienen algo para decirnos en cada etapa de nuestra vida.
¿Cómo es la relación del padre con los hijos? ¿Cómo es la vida y las decisiones que toman cada uno de los hijos? ¿Cómo esas decisiones repercuten en sus vidas?
Claro que siempre miramos, también, esta parábola desde pocos sentidos: la misericordia de Dios hacia los pecadores arrepentidos, el arrepentimiento del hijo pródigo, el rencor del hermano mayor. Pero también, desde el lado humano Jesús nos quiere hacer ver algo que puede llegar a mover nuestras vidas, porque todos pasamos o pasaremos por alguna de las etapas de los personajes de esta parábola, y por eso tenemos que estar abiertos a que esos personajes nos cuenten sus vidas y con sus experiencias nos ayuden a no cometer los mismos errores.
¿Te has identificado con alguno de ellos? ¿Qué te ha enseñado?
Pídele al Espíritu Santo que te muestre sin miedos el camino de la conversión, verás que al descubrir el error y encontrar la solución hallarás el gozo del re-encuentro con la Gracia, con el Amor y la alegría del perdón y de la vida nueva.

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