martes, 26 de noviembre de 2019

Leer los signos de Dios

El profeta Daniel le descifra o sueño al Rey Nabucodonosor, porque Dios le había concedido ese don, un don que todos podemos tener si nos mantenemos en relación con el Señor. Y no porque seamos magos o algo por el estilo, sino porque si estamos en constante relación con Dios aprenderemos a entender su manera de comunicarnos Su Voluntad. Porque, en definitiva, lo que Daniel hace es interpretar la Voluntad de Dios, en este caso, a través de un sueño profético.
Sabemos que Dios, en estos tiempos, no habla directamente con los hombres, sino que nos habla por medio de causas segundas, es decir, por intermediarios que, muchas veces, no son los que nosotros queremos, sino los que están dispuestos a serlo.
Por eso es que tenemos que tener siempre la mente y el corazón despierto para poder entender. Cuando estamos tan metidos en nuestro propio mundo y en nuestras propias cosas y proyectos, no vamos a poder entender los signos de Dios ni aunque Él mismo se pare frente a nosotros y nos de unas cuantas voces. Es así que (vuelvo a insistir) Jesús al llamarnos a seguirlo nos dijo: "niégate a ti mismo", porque solamente cuando dejamos de pensar en nosotros mismos vamos a poder comenzar a oír a Dios, a descubrir su Voluntad a través de los hermanos, de los signos de los tiempos, y, sobre todo, por medio de Su Palabra, que nos ayuda constantemente a entender su forma de dialogar con nosotros.
Es esa la razón por la que Jesús nos advierte en el evangelio acerca de los signos de los tiempos, pero nos dice que nos preocupemos:
«Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre, diciendo: “Yo soy”, o bien “Esta llegando el tiempo”; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque es necesario que eso ocurra primero, pero el final no será enseguida».
Todo eso pasará y volverá a suceder, simplemente porque los hombres no aprendemos a escuchar a Dios, sino que seguimos con nuestros mismos egoísmos e idolatrías, sin ver que nada de lo estamos haciendo es para encontrar caminos de paz, sino que, día a día, vamos construyendo más divisiones: son los pies de hierro y arcilla, que el rey veía en su sueño... lo mismo está sucediendo ahora: creen que son fuertes, pero las divisiones internas nos hacen débiles...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.