"Son necios por naturaleza todos los hombres que han ignorado a Dios y no han sido capaces de conocer al que es a partir de los bienes visibles, ni de reconocer al artífice fijándose en sus obras, sino que tuvieron por dioses al fuego, al viento, al aire ligero, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa y a los luceros del cielo, regidores del mundo.
Si, cautivados por su hermosura, los creyeron dioses, sepan cuánto los aventaja su Señor, pues los creó el mismo autor de la belleza.
Y si los asombró su poder y energía, calculen cuánto más poderoso es quien los hizo, pues por la grandeza y hermosura de las criaturas se descubre por analogía a su creador".
Tendría que volver a copiar todo el pasaje, nuevamente, del libro de la Sabiduría, porque nos da la pauta de cómo llegar a conocer a Dios.
Aunque, a decir verdad, pensaba otra cosa cuando lo leía. ¿Qué pensaba? Me acordaba de gente que cuando ve un cuadro sabe qué pintor lo hizo, cuando ve un coche a la distancia saben de qué marca es, cuando ven a un niño o a un joven pueden saber de quién es hijo y quienes son sus abuelos por su rostro, etc... pero somos incapaces de reconocer a Dios cuando vemos los montes, las flores, el cielo, el mar...
Y, a decir verdad, también, como diría Jesús, sabiendo reconocer todo eso no sabemos reconocer la Voluntad de Dios por medio de sus intrumentos o de los signos de los tiempos.
Y todo esto viene desde la lectura de ayer que nos hablaba de la sabiduría divina. Es decir, estamos muy bien informados de todas y muchas cosas, pero no nos hemos formado en lo espiritual para descubrir cuál es la Voluntad de Dios en nuestras vidas. Y ¿por qué llego a este punto? Porque, en realidad, nosotros somos quienes creemos en Dios, y no hace falta que la sabiduría me diga necio por no creer, sino que me diga necio por no saber leer en los signos de los tiempos la Voluntad de Dios.
Por eso, a pesar de saber mucho no soy capaz de estar disponible a los cambios que me pide Dios, porque sigo creyendo en mi propia sabiduría humana y no discierno lo que el Señor me pide con tal o cual hecho o por medio de tal o cual persona, pero si viniera un pajrillo azúl con las alas verdes y trajera una esquela en un papel de cristal, entonces sí sabría cuál es la Voluntad de Dios...
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