martes, 12 de noviembre de 2019

Siervos inútiles

En el rito del Bautismo, al comenzar, hay una pregunta que dice, a los padres: ¿qué venís a pedir a Dios para vuestro hijo?. La respuesta más lógica y que se tiene que dar es: el bautismo o la fe o la vida cristiana. Pero, en lo general, cuando no se está formado para ello muchos responden: suerte, buena salud, que no le pase nada, que crezca bien... pero de fe nadie habla. Por que, en realidad, el bautismo ha quedado como un rito social donde muchos lo hacen por tradición o por "imposición" familiar, pero no porque haya una vida de fe que se quiera transmitir, y si no llegan a las charlas preparatorias, menos aún saben lo que tienen que responder.
Y ¿a qué viene todo esto? A que si leemos el pasaje del libro de la sabiduría se nos van a poner los pelos de punta, pues no habla en ningún momento que Dios nos va a traer suerte o buena salud o nos va a ayudar a crecer sanitos. Sino que nos dice que en la vida tendremos sufrimientos, pruebas y esas cosillas que nada nos gustan. Es que Dios nunca está en época electoral y por eso no nos miente diciéndonos que todo saldrá bien y que vamos a prosperar continuamente. Y si al libro de la Sabiduría le sumamos el Evangelio ¡peor! por que Jesús nos dice: "¿Acaso tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo que se os mandado, decid:
“Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer”".
Y lo peor del asunto es que, si nos ponemos a pensar bien, es lo mejor que nos puede decir un Padre que nos ama, porque no siempre las cosas salen como queremos, ni tampoco podemos esperar una vida sin penas ni dolores. Pero sí podemos esperar que, en una vida de fe y de Gracia, podamos seguir avanzando y creciendo y alcanzando la felicidad que el Señor nos prometió, si somos fieles a la Voluntad del Padre. Porque, en realidad, la salvación de Jesús no es para que no nos pase nada malo, sino que, con la fuerza del Espíritu Santo poder seguri adelante después de cada caída.
Ser cristiano es vivir como Cristo, y si miramos bien su vida, el pobre no la pasó tan bien. Claro que nos gustaría sólo la parte de los milagros y la resurrección, pero para todo eso tener que recorrer todos los pasos que dio, sabiendo que Él sólo vino para hacer la Voluntad del Padre que lo envió, y, por eso mismo o para eso mismo, nos eligió y nos llamó, para que, también nosotros, hiciéramos "su voluntad aquí en la tierra como en el cielo".

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