miércoles, 27 de noviembre de 2019

Perseverar

"Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os entregarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán a causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas".
Hay relatos o profecías que nos hacen temer o nos traen preocupaciones a nuestras vidas, pero, lo fundamental, que hacen, es oscurecer nuestra mirada, pues en las profecías de Jesús lo más importante esta al final de la profecía o de la parábola. En este caso luego de hablar del fin de los tiempos, cosa que ocurrirá algún día, dice: "pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas". Y ¡esto es lo importante!
Jesús cuenta con nuestra perseverancia para ser Fieles a la Voluntad de Dios. Y perseverar no significa no caer nunca, sino que a pesar de los tropiezos y caídas, siempre nos volvemos a levantar con la Gracia de Dios. La perseverancia es una virtud que siempre tenemos que pedir, cada día, porque la necesitamos constantemente, porque la realidad cotidiana nos vence, muchas veces, y no nos deja ver lo más hermoso de las cosas, de las situaciones, de la Palabra.
Necesitamos perseverar porque no sabemos cuándo será el día, ni la hora en que el Señor nos llamará a vivir en el Reino Celestial, pero, tampoco sabemos ni el día ni la hora en que alguien nos pedirá respuestas de lo que creemos y si no estamos preparados tampoco podremos darles las respuestas que necesite.
Es claro que no tenemos que preparar el discurso, pero sí tenemos que estar en diálogo con el Señor, porque será Él quien hable por nosotros. Pero si no hemos perseverado en nuestra relación en Gracia con Él ¿cómo podrá Él hablar por nosotros?
Perseverar en la Gracia: es estar en buena relación con Dios, sabiendo que nuestra debilidad siempre nos llevará al pecado, pero que aún así tenemos un abogado en el Cielo que nos defiende y aboga por nosotros. Y ese Abogado ha dejado a sus ministros para que me puedan absolver de mis pecados cuando verdaderamente esté arrepentido y busque el consuelo de Su Gracia para volver a ponerme en pie.
Perseverar es buscar cada día el sentido y la fuerza para poder renunciar a nosotros mismos y, discerniendo y aceptando la Voluntad de Dios, seguir el camino de la santidad..

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