domingo, 29 de julio de 2018

Nuestra disposición de obrar

"Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe:
«¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?»
Lo decía para probarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer".
¿Por qué Jesús pone a prueba a Felipe? ¿Por qué nos pone a prueba a nosotros? Volved a leer arriba, antes de esto que está escrito (en el evangelio): "Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos". Muchos ya conocían los milagros de Jesús, sabían de su "poder" para hacer cosas que antes nadie habie hecho, y por eso lo seguían. Y los apóstoles también habían sido testigos de los mismos milagros de la gente, entonces sabían de su "poder" para hacer cosas admirables. Esa es la razón por la que Jesús lo pone a prueba a Felipe, sería como decirle: si yo te pido algo extraordinario ¿sería capaz de confiar en mí para que tú puedas lograrlo?.
Claro que Jesús sabía que Felipe no podría hacer el milagro, sabía, por lo tanto, que le diría que no tenía los medios para semejante cosa. Pero Jesús no quería que él confiara en sí mismo sino en la capacidad de Jesús para obrar el milagro.
Son muchas las veces que ante la insinuación de algo que tenemos que hacer contestemos, primeramente: ¡no!, no puedo, no se, no me alcanza, no tengo fuerza, no tengo capacidad, no tengo edad... o simplemente nos hagamos los sordos. O las veces que le decimos a Dios: ¿por qué yo? ¿por qué a mí? ¿no hay otro para hacerlo? Y volvemos a las excusas resabidas para querer argumentar a nuestro favor la negativa al pedido que nos hacen.
Y esa fue la respuesta de Felipe:
«Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo».
Pero siempre hay alguien que, quizás sin consciencia o con arrojo, dice:
"Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice:
«Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?».
Y esa era la respuesta que esperaba Jesús, que le entregaran lo poco que tenían para que Él pudiera obrar el milagro. Porque Dios no necesita que tengamos muchos, sino que con lo poco que le entreguemos Él ya puede obrar, pero si no le damos algo de lo nuestro Él no va a obrar el milagro de hacer maravillas, pues nada tiene de parte nuestra. Necesita nuestra disposición de corazón para hacer Su Voluntad:
"He aquí la esclava del Señor..."
"El miró la pequeñez de su Servidora..."
"El todopoderoso hizo en mí grandes cosas..."
Es la confianza en el Señor por haberlo conocido. Es la confianza en que es el Señor quien hace todo y quien obra todo en todos, pero sólo lo puede hacer si tiene de nuestra parte la disposición para poder hacerlo. Como un padre que no le va a dar dinero a su hijo si éste no quiere ir a comprar el pan, porque se guardará el dinero para comprar otras cosas que en ese momento no se son útiles.
Dios nos necestia hoy y ahora para poder llevar un mensaje. A Él no le importan mis fuerzas, mi edad, mi salud, mi color... a Él sólo le importa mi disposición de corazón, porque "al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará aún lo que tiene".

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.