Es cierto que, muchas veces, los Profetas han tenido que anunciar los "castigos" de Dios al pueblo para que los habitantes pudiesen encontrar el camino de regreso a la Fidelidad a la Alianza. Pero esos mismos Profetas también, como Amós en esta lectura, son portadores de Buenas Noticias porque llevan una palabra de Esperanza de parte del Señor. Una esperanza que siempre está presente en el deseo de Dios para el Hombre, y que es la virtud que no debemos perder, pues es la que nos mueve e ilumina en las oscuridades de cada día.
Sabemos, y tenemos experiencia, que siempre hay noches oscuras en nuestras vidas. En estos días experimentamos y vemos cómo la oscuridad del miedo, de la inseguridad, de las crisis económicas, de la corrupción y de tantos otros males van asolando a los pueblos y naciones, pero el Señor nos invita no desmayar, a no perder la Luz de la Esperanza de que llegará el día en que la Verdad, la Justicia y la Paz volverán a reinar en nuestras familias, pueblos y naciones.
Claro está que no será un cambio milagroso y mágico, sino que tendrá que ser un Camino de retorno a la Fidelidad a la Alianza, así como lo hizo el Pueblo de Israel. Por eso el Señor ha querido dejar por escrito cuándo el Pueblo sucumbía a sus tentaciones y cuándo volvía a la Fidelidad, cada momento y cada alegría y tristeza del Pueblo para que la historia nos ayude a comprender el presente.
Por eso la necesidad de mirar el pasado no para borrarlo, pues no se puede borrar lo que pasó, pero sí para aprender que la soberbia del Hombre por querer ser más que Dios, no puede llevarlo a un buen destino, sino que sólo cuando deja lugar al Verdadero Dios en su vida es cuando puede alcanzar la meta soñada y esperada.
Quizás, en muchos casos, como en el Evangelio vamos mirando por el rabillo del ojo a ver qué hacen los demás para cuestionar todo lo que hacen, para querer destruir y eliminar a los Profetas que vienen de parte de Dios trayendo un mensaje de esperanza, pues cuando alguien me ayuda a ver los errores del camino es porque quiere lo mejor para mí, quiere que reconduzca mi vida por el Camino mejor. Pero, y siempre hay peros en nuestras vidas, está la soberbia que me impide ver el Buen Mensaje en la advertencia, nunca llego a ver el deseo de Paz cuando el Bien me hace ver mi pecado, sino que, para defenderme acuso sin razón a quien busca mi Bien.
Hoy Jesús nos propone una metáfora y nos ayuda a descubrir que estamos poniendo remiendos a la Vida, cuando lo que necesitamos es descubrir que hemos perdido el Camino y tenemos que volver a la Vida Nueva. Los remiendos no sólo no duran en su lugar, sino que van destruyendo lo que queda de la originalidad de lo Bueno. Y hoy debemos volver nuestro origen, encontrar nuestras raíces para poder Ser lo que verdaderamente pensó el Padre para nosotros. No dejemos que los remiendos que quiere poner la sociedad sobre nuestras vidas nos impidan ver la Belleza del Ser que nos regaló el Señor.
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