"Hermanos:
Para que no me engría, se me ha dado una espina en la carne: un emisario de Satanás que me abofetea, para que no me engría. Por ello, tres veces le he pedido al Señor que lo apartase de mí y me ha respondido:
«Te basta mi gracia; la fuerza se realiza en la debilidad».
Siempre ha sido muy claro y muy abierto San Pablo al hablar de sus luchas internas y de sus vivencias espirituales, nunca ha tenido reparos en mostrarse tal cual es, ni tan siquiera cuando hablaba de su conversión al cristianismo mostrando su cara más "complicada" que era cuando fue perseguidor de los cristianos. Pero nunca hizo alarde de sus errores del pasado, ni tan siquiera de su pecado, pero sí al mostrarse tal cual es, con defectos y virtudes, con sus luchas internas y sus deseos encontrados, nos ayuda a descubrir nuestros propios "demonios" internos, nuestras luchas internas y nuestros deseos de perfección.
Porque san Pablo no se "gloría de sus debilidades" para no seguir luchando contra ellas, sino que ve en ellas un Camino de encuentro con el Señor, y, a la vez, un Camino para no caer en la vanidad del saberse perfecto sin mancha ni defecto. Es eso lo que lo hace más humilde y más grande a la vez, pues reconozco mis imperfecciones, mis defectos, mis pecados, pero a la vez sigo pidiendo la Gracia para poder combatirlos, para poder seguir creciendo y mantener la Gracia en el espíritu.
Todo lo contrario es lo que, a veces, escuchamos por ahí: "no, yo ya no puedo cambiar, así que me aguanten así si me quieren". Y no es eso. Es cierto que soy así, pero siempre tengo que tener la esperanza de poder crecer, de poder madurar, de ir dando pasos para que mi forma de ser, mis modos, mis actos no sean perjudiciales para mis hermanos, ni tan siquiera para mí mismo. Porque es muy fácil escudarse en la frase "soy así y ¡listo!", porque Dios te ha mostrado un Camino y es para recorrerlo, y se recorre luchando contra uno mismo, con la Gracia de Dios.
Seguramente, como nos cuenta san Pablo, habrá una "espina en la carne" que me seguirá molestando y haciéndome ver lo débil e imperfecto que soy, pero eso no será porque no pida la Gracia, ni porque no siga intentando cambiar. Pero por el mismo motivo Dios me dará los medios necesarios para que es "espina" no sea una carga para los demás, sino un camino de conversión constante para mí mismo.
Sí, porque san Pablo si bien reconocía esa "espina en la carne", pero a la vez buscaba los medios para no ser gravoso a sus hermanos, para que esa espina sea para él y no para los demás. Nos describe y nos muestra su debilidad para que nuestras debilidades no sean causa de desazón o desesperanza, sino que las podamos usar como medios para alcanzar la humildad y así no quere estar "por encima" de los demás creyéndonos los más perfectos y mejores de por ahí, sino que reconociéndonos débiles y pequeños estemos a la par de nuestros hermanos para ayudarlos a ellos mismos a encontrar su Camino hacia la plenitud del ser, hacia la meta final que es nuestra propia santidad.
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