"Ya sé que sois linaje de Abrahán; sin embargo, tratáis de matarme, porque mi palabra no cala en vosotros".
Es parte de la respuesta que Jesús le dió a los judíos de su tiempo, a los que buscaban constantemente un argumento para acusarlo y matarlo, pero que nunca lo encontraba y, por eso, cada día se enfurecían más con Jesús. No somos pocos los que esuchamos las Palabras de Jesús pero no dejamos que esa Palabra "cale" en nosotros, es decir, que penetre en nuestro corazón y lo transforme "en un corazón de carne", sino que se va quedando un corazón de piedra que no acepta con total confianza la Voluntad de Dios.
«Si permanecéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.»
Permanecer en su Palabra, es algo que no siempre tenemos en cuenta en nuestra vida cristiana. Y no porque no queramos hacerlo, sino porque no reflexionamos lo suficiente su Palabra, y por lo tanto, tampoco creemos lo suficiente en Su Palabra. Seguro que la escuchamos y la leemos, pero no dejamos que cale en nosotros, que vaya transformando nuestra vida y por eso seguimos esclavos de palabras humanas.
Y volvemos al mismo tema: ¿cuál es la Verdad? La Verdad está en Jesús, la verdad que nosotros buscamos es la Verdad para nuestra vida, para nuestro vivir diario: la Voluntad de Dios, es nuestra regla básica y lo que armoniza nuestro vivir, pues como hijos de Dios tenemos que seguir las huellas que nos dejó el Hijo, y por eso Él "siendo hijo aprendió, por el sufrimiento, a obedecer". Y es lo que nos falta a nosotros aprender a obedecer, pues cuando algo que nos pide vivir el Padre no nos gusta, miramos para otro lado.
Cuando algo se que no lo debo hacer, o cuando algo sé que no lo debo decir o pensar, miro para otro como si Dios no supiera lo que estoy haciendo, pensando o diciendo. Y así me hago esclavo de mi pecado, y más aún cuando no reconozco que me he equivocado, cuando no confieso que no estoy viviendo de acuerdo a la Voluntad de mi padre, sino que me dejo llevar por los instintos, por mi voluntad, por lo que me dicen, por lo que vive el mundo.
Y así, aunque diga que soy cristiano en la práctica no lo soy, porque dejo mucho que desear por mi conducta, por que no soy siempre instrumento de paz, de fraternidad. Creo que mi verdad es la Verdad y no es así, y por eso genero conflictos, divisiones, desuniones, situaciones de tinieblas y oscuridad en la vida de los demás, e, incluso en la mía propia porque no siempre estoy en la Luz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.