domingo, 28 de enero de 2018

Hablar con autoridad

"En la ciudad de Cafarnaún, y el sábado entró Jesús en la sinagoga a enseñar; estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los escribas".
"Hablar con autoridad", si nos ponemos a analizar el mundo de hoy, y, sobre todo, a quienes tienes delante un micrófono, ya sea en la TV, en la radio o en cualquier lugar, creen que tienen autoridad para decir lo que se les ocurra. Sí, nos pasa muy a menudo, con la famosa frase de: "yo nunca miento", o "siempre digo la verdad", me escudo para decir lo que se me ocurre y, muchas veces, cuando alguien no quiere escucharme tengo que levantar la voz, porque pareciera que si grito tengo más autoridad.
Y, en realidad, la autoridad no me la da ni las voces altas, ni los micrófonos, ni los títulos, sino la vida misma: la coherencia en mi vida, me da la autoridad necesaria para poder expresar ideas, conceptos o para poder dar consejos. Aunque no siempre nos creamos capacitados para darlos, pero también es cierto que los consejos sólo aconsejan, no obligan a nadie a hacer lo que uno dice. Pero si ves que el consejo viene con la fuerza de la sabiduría de la vida, entonces internamente ese consejo valdría la pena utilizarlo.
Tampco da autoridad en el hablar los cargos o responsabilidades: y te lo digo yo que soy..., y yo que me he currado este título o esta función me da derecho a decir tal cosa... Y muchas veces hablamos "por boca de ganso" (por lo menos así se dice en argentina) porque hablamos de lo que otros dijeron, pero tampoco nos hemos puesto a averiguar si lo que dijeron tiene algo de cierto. Pero como lo dijeron el al TV o salio en el Facebook, entonces tiene toda la autoridad del mundo.
¿Por qué la gente decía que Jesús hablaba con autoridad? Porque Él es la Palabra del Padre, hablaba de lo que había visto y escuchado junto al Padre, porque su vida no era otra cosa que ser Fiel a la Voluntad del Padre y aunque eso le costara la muerte de Cruz, no se iba a salir ni una coma de lo que el Padre le pidiera. Su vivencia de la obediencia en el Amor era lo que le daba autoridad al hablar, y cuando se sabe de qué se habla porque se ha vivido lo que se dice, entonces esas palabras tienen la fuerza de la vida.
Fijaós en la respuesta de los demonios, cada vez que los exuplsaba: "sabemos quién eres, el Hijo de Dios". Ellos conocían a Jesús, sabián quién era. Satanás conoce las Escrituras y sabe de memoria lo que dicen, pero no vive como Jesús la Voluntad de Dios.
Así nos vemos muchas veces, hablamos de memoria cosas que no hemos vivido, y cosas que aún rehúsamos vivir. Dejemos que el Espíritu nos permita llevar a la vida la Palabra de Dios, para que sea nuestra vida la tenga autoridad para anunciar el Mensaje que vivimos.

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