domingo, 25 de junio de 2017

No tengais miedo a los hombres

"No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo al infierno.
¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo. Ustedes tienen contados todos sus cabellos. No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros".
Cada día podemos ver en las noticias o en nuestros propios pueblos cuántas son las agresiones que sufrimos los cristianos por el simple hecho de ser cristianos, de vestir un hábito religioso, de llevar un símbolo colgado, de decir lo que realmente pensamos desde nuestra fe, o ¡son tantos los motivos que los enemigos encuentran para querer quitarnos del medio!
Claro que no es nada nuevo lo que ocurre en tantos lugares, pues ya desde la antigüedad vemos cómo el Profeta Jeremías también escuchaba esas insinuaciones:
"Oía los rumores de la gente:
«¡Terror por todas partes!
¡Denúncienlo! ¡Sí, lo denunciaremos!»
Hasta mis amigos más íntimos
acechaban mi caída:
«Tal vez se lo pueda seducir;
prevaleceremos sobre él
y nos tomaremos nuestra venganza».
"Nada nuevo hay bajo el sol". Lo único nuevo cada día es nuestra actitud frente a la Voluntad de Dios que nos va pidiendo una entrega constante, una Fidelidad radical. Por eso el Señor nos hablaba de la confianza en el Padre, pues es el Padre Celestial quien conoce todo nuestro ser y nos cuida como la pupila de sus ojos.
Sólo la confianza en su Providencia nos animará cada día a vivir sin miedo a los hombres, pues ellos no pueden quitarnos la vida si el Padre no lo quiere o permite, pero aunque ellos nos la quitaran el Padre nos daría la Vida Eterna, que es nuestra verdadera Vida.
Cada día que hay un insulto, una calumnia, una persecución o un martirio el mundo nos va demostrando lo importante que es el testimonio de nuestra fe, nos va demostrando que realmente podamos cambiar el mundo si continuamos siendo Fieles a la Vida que el Señor nos ha regalado y nos pide vivir, porque si no fuésemos capaces de cambiar la realidad o modificar nuestra realidad el mundo ni siquiera se molestaría en insultarnos pues no servimos para nada. Pero si ponemos en evidencia el pecado del mundo, entonces sí querrán quitarnos del medio.
"Si esto hacen con la madera verde qué no harán con la seca" nos decía Jesús viendo lo que harían con él. Y nosotros los que nos hemos decidido a vivir con, por y para Jesús seguimos sus huellas y por eso el mundo nos odio, pero el odio del mundo no es más grande que el Amor de nuestro Padre Dios, por eso vivimos confiados y seguros en el Amor de Dios que es quien nos da la Vida Verdadera.

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