domingo, 11 de junio de 2017

Caminar hacia la perfección del amor

Qué maravilla que en un texto tan pequeño San Pablo pueda expresar tantos sentimientos y deseos, y nos de pie para poder pensar y reflexionar a la luz del Espíritu.
En el primer párrafo nos manifiesta un deseo y un estilo de vida, para que podamos expresar con nuestra vida lo que somos:
"Hermanos, alegraos, trabajad por vuestra perfección, animaos; tened un mismo sentir y vivid en paz. Y el Dios del amor y de la paz estará con vosotros".
"Alegraos", un deseo que se hace realidad o debería hacerse realidad cada día en nuestras vidas. Pero no alegría porque todo nos va bien, sino alegría por que Dios ha puesto su mirada en nosotros, nos ha llamado a la vida, y nos ha dado una vida en abundancia, una vida que está sostenida y consagrada a Él por el Espíritu Santo que se nos ha dado.
Por eso en esta vida de hijos de Dios tenemos que "trabajar por nuestra perfección" sin perder el ánimo. Es decir no tenemos que desfallecer si en el camino de la perfección tropezamos, caemos o si, alguna vez, no nos salen las cosas como Dios quiere, pues siempre tendremos su Espíritu para poder sortear los obstáculos que se nos crucen en le camino de la perfección.
Pero sabiendo que el camino de la perfección no es un camino de perfección humana, sino un camino de perfección en el amor, pues Él "nos eligió desde antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos e irreprochables ante Él por el amor".
Así este camino de perfección en el amor nos hará "tener un mismo sentir" y "podremos vivir en paz" para que "el Dios del amor y la paz esté con nosotros". Como veis es un camino que nos toca recorrer y en el que tenemos que trabajar nosotros, con la Gracia y el Espíritu de Dios, pero en cada paso del camino somos nosotros quienes tomamos la decisión de ser Fieles a la Voluntad de Dios o no, esa decisión será la que determine el resultado de nuestro caminar.
Así, unidos en un mismo Camino de perfección, cada vez que nos encontremos podremos "Saludarnos mutuamente con el beso ritual", que el beso de la paz, el beso del amor que nos une y nos anima a caminar juntos, sabiendo que hemos sido creados por un Dios Comunidad de Amor, que nos llama a vivir junto a Él y junto a nuestros hermanos.
Y lo que siempre me gusta más de San Pablo es que nos llama a todos los que formamos una comunidad cristiana "santos", pues no habla de los santos que han partido al Cielo sino de aquellos que, ungidos por el Espíritu Santo, recorren en fidelidad el Camino de la Perfección en el Amor, por eso nos dice:
"Os saludan todos los santos".
Y vuelve a repetir no sólo un deseo sino que nos da aquello que mejor nos puede fortalecer el alma y el corazón para que no desfallezcamos en el camino, sino que "luchemos el buen combate de la fe hasta el final", por ello necesitamos, cada día que "la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con todos nosotros".

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