Miércoles de cenizas, comenzamos un nuevo tiempo de penitencia y conversión, un tiempo de silencio y sacrificio para poder encontrar, una vez más, el centro de nuestra vida: Jesús, crucificado y resucitado, Señor y Fuente de nuestra vida cristiana. Un tiempo privilegiado para fortalecer nuestra fe, para remediar nuestros errores y convertir nuestros pecados en actos de caridad y Gracia.
Hoy el Evangelio nos invita, varias veces, a no ser hipócritas a no vivir mostrando una imagen que no somos, a no andar por la vida diciendo algo que no somos, sino viviendo lo que creemos, y anunciando lo que vivimos. El Evangelio, la Palabra de Dios, es la Fuente de nuestra Vida, porque (es lo que creemos) que es Dios mismo Quien nos habla y por eso creemos en esa Palabra que, como dice San Pablo: es viva y eficaz, como espada de doble filo.
A muchos, y en todos los tiempos, se nos ha tratado de hipócritas en la Iglesia Católica (y ciertamente que los hay) pero hay también muchos santos (y otros que lo intentamos) que intentan vivir con radicalidad lo que creen y predicar lo que viven. Pero claro que aquellos que no nos hipócritas no son "buenos para esta sociedad" y por eso se les pide que sean hipócritas: que no muestren lo que creen porque eso lastima a la sociedad.
Porque ser hipócrita es definitiva es mostrar en el día a día algo que no vivimos. Si el católico va a misa y en le día a día es un pecador "¡hipócrita!" grita el mundo para mostrarle que te estoy mirando y juzgando. Si el católico va a misa y en el día vive lo que cree y dice lo que vive y cree "¡guárdete tus palabras que me estás discriminando!" Me mandan a ser hipócrita para que muestre lo que creo.
Está claro que no podemos estar jugando a dos puntas o tener dos señores: el mundo y Dios. Por eso, ya en el antiguo testamento el Señor le decía al pueblo: "maldito el hombre que pone su confianza en el hombre". Sólo en Dios está la salvación. Por eso no importa lo que piense el mundo, ni lo que el mundo diga: "si el mundo os odia, sabes que a mí me ha odiado antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo, pero, como no sois del mundo, porque yo os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo".
Por eso, está claro, que no tenemos que buscar que el mundo nos quiera, pues no nos va a querer, ni nos va a comprender; y éste es el tiempo para que busquemos el tiempo para reconciliarnos con el Señor, buscar la fuerza del Espíritu para ser fuerte en todo momento y defender lo que creemos, si realmente lo que creemos es lo que nos da Vida, entonces seamos Fieles a la Vida y no dejemos que nos manden a guardar nuestra Fe.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.