"Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos:
-« ¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?».
Jesús lo oyó y dijo:
-«No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa “misericordia quiero y no sacrificio”: que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores».
Una vez alguien me dijo que una persona le había dicho: ¿para qué vas tanto a la Iglesia y a misa si no eres tan buena persona, tenés un genio muy fuerte y muy mal carácter? A lo que la otra persona respondió: ¿te imaginas si no fuera a la Iglesia a rezar todos los días y a pedir fuerzas en la Eucaristía? ¿Te imaginas cómo sería si no me diese el Señor paciencia y alegría: sería aún peor de lo que soy!
No vamos a rezar o a Misa, o trabajamos en la parroquia porque somos los más santos. No somos curas, monjas o religiosos o consagrados porque hayamos sido los "sin pecado" y por eso nos eligió Dios. No, somos pecadores como cualquier hijo de vecino, llevamos sobre nuestros hombros el peso de nuestros errores, debilidades y pecados. Y porque hemos visto en Jesús a nuestro Salvador es que recurrimos a Él.
A Dios vamos para encontrar Salvación, para encontrar fuerzas para poder convertir nuestros corazones y recibir la Gracia, todos los días, para recobrar el deseo constante de cambiar, de crecer, de buscar la santidad para nuestra vida.
Los fariseos son aquellos que se quedan en la acera de enfrente para ver quién entra a la iglesia y poder así comenzar a criticar a aquellos que tienen el valor de buscar caminos de nuevos. Los fariseos sólo se dedican a criticar a quienes queremos vivir algo distinto y que nos gozamos por haber tenido la Gracia de descubrir el llamado que Jesús nos hace, cada día, para ir a su Encuentro.
¿Los fariseos son más pecadores que nosotros? No lo se. Me alcanzar con conocer mi pecado y recurrir continuamente al Señor para pedir la gracia de la conversión, para que así pueda pedir, también, al Señor por aquellos que no tienen el valor de cruzar la acera y encontrarse con el Señor.
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