sábado, 9 de julio de 2016

Profetas de la Libertad

"Uno de los seres de fuego voló hacia mí con un ascua en la mano, que había tomado del altar con unas tenazas; la aplicó a mi boca y me dijo:
-«Al tocar esto tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado».
Entonces escuché la voz del Señor, que decía:
-«¿A quién mandaré? ¿Y quién irá por nosotros?».
Contesté:
-«Aquí estoy, mándame».
No somos nosotros quienes hemos elegido ser profetas, sino que ha sido el Padre quien nos ha llamado a ser profetas, y hemos dado el Sí.
No hemos sido nosotros quienes nos hemos purificado para hablar, sino que ha sido el Padre quien ha purificado nuestro corazón y nuestros labios para hablar.
No nos ha purificado con una brasa encendida, como a Isaías, sino con el agua que brotó del costado abierto de Jesús en la Cruz, el agua bautismal que purifica y da nueva vida.
Hemos sido purificados de nuestro pecado, pero así y todo en nuestra vida seguimos cometiendo errores, tropiezos, caídas y pecados, y cada vez el Señor nos purifica para que podamos continuar con nuestra misión, no por nuestra pureza sino por nuestra disponibilidad.
Y ¿de qué hablar? ¿qué decir? Será el Espíritu quien nos ayude a hablar y decir las cosas del Padre: a hablar de un tiempo de conversión, a iluminar con la Verdad un Camino que nos conduzca a la Paz, a la vivencia plena y sincera de una libertad de hijos de Dios que nos lleve a construir una comunidad de hermanos que sepan respetarse, que sepan amarse.
¿De qué nos sirve tener todos los Dones que Dios nos ha regalado si no sabemos amarnos como hermanos? Al escribir esto me acordé de una canción argentina, de los Jaivas, que dice así:
"Hace mucho tiempo que yo vivo preguntandome
para que la tierra es tan redonda y una sola nomas
si vivimos todos separados
para que son el cielo y el mar
para que es el sol que nos alumbra sino nos queremos ni mirar
Tantas penas que nos van llevamos a todos al final
cuantas noches cada noche de ternura tendremos que dar
Para que vivir tan separados si la tierra nos quiere juntar
si este mundo es uno y para todos
todos juntos vamos a vivir."
Hoy celebramos los argentinos el Bicentenario de nuestra Independencia, nuestro nacimiento como País, pero aún no queda mucho camino para aprender a vivir en Libertad, para aprender a respetarnos y amarnos como hermanos, como personas distintas que juntas crean un mismo país. El odio y los rencores no son los frutos de la Independencia y la Libertad, sino el reconocernos hijos de un mismo pueblo, de una misma sangre, con distintas ideas y vidas, y es lo que a nuestro país le ha dado su propia identidad, los distintos colores de diferentes pueblos que nos hicieron una sola Nación.
Hoy demos gracias por la Patria Grande que supo cobijar a tantos corazones que trabajaron con su vida para que pudiéramos gozar de Libertad. Nos toca a nosotros seguir trabajando para aprender a vivir en Libertad, pero la verdadera Libertad que quiero para mí y para mi hermano, una libertad que comienza con el respeto y se funde en el amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.