Le decía San Pablo a los Corintios:
"Y porque somos sus colaboradores, los exhortamos a no recibir en vano la gracia de Dios. Porque él nos dice en la Escritura: En el momento favorable te escuché, y en el día de la salvación te socorrí. Este es el tiempo favorable, este es el día de la salvación".
Cuando leía esto pensaba en tantas cosas que nos acordamos que no hemos hecho después que ha pasado algo fuerte en nuestras vidas: una enfermedad, una muerte, un accidente, o simplemente porque hemos cumplido años y no hemos realizado aquello que habíamos soñado. Hemos estado tan pre-ocupados de muchas cosas que nos olvidamos de las que era importantes para nuestra vida.
Y si nos pasa esto en nuestra vida común, ¿cómo no nos va a pasar en la vida sobrenatural?
En la vida diaria, por decirlo así en la vida terrena, cuando pasa un año no podemos volvernos atrás, ese año ya lo perdimos no lo podemos recuperar, ni siquiera un día o una hora o un minuto. Ya pasó, forma parte del pasado. Pero, en la vida sobrenatural el tiempo no es tiempo, no existen las horas, aunque las horas cuentan, pero cuando llega el momento de la conversión, del arrepentimiento y de la Gracia, todo vuelve a cero y nos sentimos renovados para seguir caminando, no para volver a empezar, sino para continuar el camino de la santidad, el Camino de la Vida.
Así, cada Cuaresma, cada Pascua y cada tiempo litúrgico nos anima a retomar el Camino de la Vida, pero de la Verdadera Vida, la Vida en Dios. Porque cada día el Señor nos está llamando, nos está dando la Gracia para que podamos alcanzar los sueños que el Padre tiene para nosotros y que dejó en nuestros corazones.
Él no quiso darnos Su Vida para que no utilicemos, nos dio Su Vida para que tuviéramos vida y vida en abundancia, por eso, cuando no nos acercamos a recibir Su Gracia es cuando despreciamos todo lo que Él hizo por nosotros, y no lo despreciamos porque lo rechacemos, sino que lo des-preciamos porque no le damos el verdadero valor que tiene, no le damos el "precio" que tiene todo lo que Él hizo y nos dejó como herencia para nuestra vida.
Hoy comenzamos un nuevo tiempo de Cuaresma, y un nuevo tiempo marcado por algo particular: el Tiempo de la Misericordia, Dios que es Amor, una vez más, quiere acercarse a nosotros para derramar todo su Amor en nuestros corazones, para que siendo, nosotros, buenos instrumentos en Sus Manos, podamos derramarlo en las vidas de todos aquellos que no conocen Su Amor.
Como nos exhorta San Pablo "no recibamos en vano la Gracia de Dios", pero tampoco dejemos ir el tiempo sin haberla recibido, pues la Gracia es la fuerza, el fuego, el impulso, todo aquello que necesitamos para que cada día seamos Fieles a la Vida que Él nos dejó y nos regaló.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.