Al final de la exhortación de Jesús, la que tanto nos gusta, del "pedid y se os dará", nos dice lo siguiente:
"Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas.»
Una pequeña frase que, a veces, no nos importa recordar y, sin embargo, es fundamental en la vivencia de nuestra fe por que es parte del amor fraterno.
En estas épocas nos vamos contagiando de un espíritu de venganza, de rencor porque son tantos los ataques que vamos recibiendo, los insultos, las persecuciones que, para muchos, son momentos de mucho dolor, de mucha angustia.
¿Cómo hacemos para que no nos invada ese espíritu propio del mundo? La primera lectura nos habla de la Reina Ester:
"La reina Ester, presa de una angustia mortal, también buscó refugio en el Señor. Luego oró al Señor, Dios de Israel, diciendo:
«¡Señor mío, nuestro Rey, tú eres el Único! Ven a socorrerme, porque estoy sola, no tengo otra ayuda fuera de ti y estoy expuesta al peligro. Yo aprendí desde mi infancia, en mi familia paterna, que tú, Señor, elegiste a Israel entre todos los pueblos, y a nuestros padres entre todos sus antepasados, para que fueran tu herencia eternamente."
Ante el peligro, la angustia y el dolos nos olvidamos de lo que hemos aprendido, o de lo que hemos vivido o crecido o suplicado, y se nos enturbian las ideas y el corazón. Por eso, en los momentos de mayor angustia hemos de buscar el silencio del Señor, o, mejor dicho, en el silencio buscar a nuestro Dios, pues Él nos dijo:
"quien esté cansado y afligido que venga a Mí, que cargue mi yugo y me siga" pues Él nos llevará de Su Mano y nos conducirá por el camino de la Paz, para que nuestra vida no se transforme como aquello que no deseamos, sino que llena del Espíritu pueda seguir siendo testimonio de Verdad, de Justicia, de Paz.
«Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá".
Pidamos constantemente el Espíritu Santo que nos consuele, nos fortalezca, nos instruya para ser Fieles al Camino que el Señor nos pide vivir.
Busquemos los mejores Caminos para alcanzar la Paz que nos lleve a vivir el Amor con todos los hombres, a rezar por los que nos persiguen, a amar a quienes no nos aman, a perdonar a quienes nos hacen daño.
Pues así recibiremos todo aquello que necesitamos para convertir nuestro corazón a imagen del Corazón de Jesús y unirnos a Él en la salvación del hombre y la construcción de un Reino de personas que se aman.
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