lunes, 8 de febrero de 2016

Seguirlo a Jesús para alcanzar la Vida

"Apenas desembarcaron, la gente reconoció en seguida a Jesús, y comenzaron a recorrer toda la región para llevar en camilla a los enfermos, hasta el lugar donde sabían que él estaba."
Esta frase me trajo a la memoria tantas peregrinaciones, tantas procesiones que se hacen a cada rato en la vida de los pueblos. Pero ¿a quién van a buscar? ¿qué es lo que se busca? La gente de la época de Jesús buscaba su Palabra, pero más que nada buscaban sus milagros, pero lo seguían a Jesús.
Hoy vemos que mucha gente sigue o busca no a Jesús sino a sus intermediarios: curas sanadores, imágenes milagrosas, curaciones físicas, sanaciones físicas, pero... ¿se busca a Jesús? ¿Se busca Su Palabra? Por que al llegar a un Santuario en peregrinación, al llegar a una imagen y tocarla, al recibir un milagro de sanación... a partir de ese momento se vive en Fidelidad al Señor, se busca la Obediencia a Su Palabra, se intenta vivir la Voluntad de Dios... o sólo se busca algo que quite de mi vida lo que ahora me está afectando y ¡listo!
Es cierto que mucho de esto somos culpables los que llevamos adelante la vivencia de la fe de nuestra gente, del rebaño que nos ha sido encomendado, y, en muchos casos, somos "presas" de nuestros propios actos porque hemos causado o impulsado un movimiento que, la más de las veces, no conduce a Jesús, al Señor de la Vida.
¿Cómo hacemos para dar a conocer al Verdadero Señor de la Vida? ¿Cómo mostrar al que es la Vida, el Camino y la Verdad?
Es cierto que Jesús usó su poder taumatúrgico (de hacer milagros) para atraer a la gente hacia Él, pero no curó a todos, no resucitó a todos, no dio la vista a todos los ciegos... Pero sí nos dio con su muerte y resurrección la Vida Nueva a todos los que la quieran recibir. Y ese es el fin de nuestro peregrinar: alcanzar la Vida en abundancia, para que esa Vida en nosotros de Vida a los que no la tienen.
Somos Luz porque intentamos iluminar el verdadero camino hacia Cristo y por eso, nosotros, debemos recorrer el Camino hacia Cristo que es nuestra Vida, y no dejar de llegar a Él, porque si nos desviamos de Su Camino, si mostramos otro camino no seremos fieles a la Vida que él nos dio, y si no somos fieles recorreremos otros camino, y enseñaremos a otros a recorrer otros caminos que no los llevan al Señor de la Vida.
Por eso, me parece que tenemos que volver nuestra mirada y nuestro corazón hacia el Señor, y sólo hacia el Señor porque en Él está puesta nuestra Esperanza, en Él está nuestra Fortaleza porque Él es nuestra Vida. Si lo buscamos y lo encontramos todo lo demás nos será dado en "una medida rebosante" y se nos dará más de lo que necesitamos, pero sólo si nos alimentamos con el Señor de la Vida, con la Vida que se hace Pan para alimentarnos.

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