Hoy hay dos lecturas que siempre me gustaron, no porque sean de las más leídas y queridas, sino porque son el principio de una elección y, al principio, siempre tenemos que tener en cuenta todos los caminos posibles. Por eso el Señor tanto en el antiguo testamento como en el nuevo nos aclara los dos caminos que nos ofrece, y nos deja en libertad de elegir, sabiendo que ha sido claro con sus hijos.
Muchos dicen que Dios nos quita libertad, que nos anula, y es todo lo contrario nos da tanta libertad que hasta podemos negar su existencia. Pero claro, muchos quieren negar la existencia de Dios pero recibir sus favores cuando lo necesiten, por eso conociendo nuestros corazones nos pone delante de las narices los dos caminos para que podamos elegir, con el fin de que después no podamos decir: ¡ah! cuando resolví seguirte no me dijiste tal cosa... NO, no, yo te di opciones tú has elegido.
Al pueblo de Israel por medio de Moisés le dijo:
"Hoy pongo delante de ti la vida y la felicidad, la muerte y la desdicha. Si escuchas los mandamientos del Señor, tu Dios, que hoy te prescribo, si amas al Señor, tu Dios, y cumples sus mandamientos, sus leyes y sus preceptos, entonces vivirás, te multiplicarás, y el Señor, tu Dios, te bendecirá en la tierra donde ahora vas a entrar para tomar posesión de ella.
Pero si tu corazón se desvía y no escuchas, si te dejas arrastrar y vas a postrarte ante otros dioses para servirlos, yo les anuncio hoy que ustedes se perderán irremediablemente, y no vivirán mucho tiempo en la tierra que vas a poseer después de cruzar el Jordán".
Y Jesús antes de decirnos si lo queríamos seguir nos anunció cuál era el Camino que Él iba a recorrer:
Jesús dijo a sus discípulos:
«El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.»
Después dijo a todos: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá y el que pierda su vida por mí, la salvará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde y arruina su vida?»
Este tiempo de Cuaresma nos invita a pensar en nuestras elecciones y a poner reconocer cuándo nos hemos equivocado y retomar el Camino, o, simplemente dejar el camino que habíamos tomado.
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