lunes, 22 de febrero de 2016

Feliz por creer

"Y Jesús le dijo: «Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo."
Hermoso momento de la confesión de fe de Pedro, pero no hermoso porque Pedro haya confesado su fe, sino porque Jesús lo llamó Feliz por haber recibido el Don de la Fe. Un Don que también nosotros tenemos, porque no alcanzamos la Fe por haberlo querido, sino por habernos dispuestos a recibir tan hermoso Don e intentar, día a día, madurar en él.
En este pasaje nos damos cuenta que la Fe no es algo que conseguimos con esfuerzo, sino que es un Don que el Padre nos regala, y, por eso mismo, no crece en nosotros, sino que nosotros "maduramos" las razones para creer, pues el Don que el Padre nos regala siempre estará en nosotros. Ahora sí a nosotros nos toca el esfuerzo de ser constantes y perseverantes en este Camino, porque si no cultivamos el Don, si no nos mantenemos en relación con Quien nos ha regalado el Don el Don se va ocultando en nuestra vida.
Es como aquellos regalos hermosos que nos hacen y para que no se rompa o no se gaste lo guardo en un lugar oculto de la casa, pero con el tiempo me voy olvidando qué era, dónde estaba, hasta el día que quiero usarlo, tendré que usar de mucho tiempo para encontrarlo.
Por eso me gusta este pasaje, por la felicidad que Jesús le resalta a Pedro, por haber recibido el Don. Esa misma felicidad es la que tenemos los que día a día lo reconocemos como nuestro Dios y Señor, los que día a nos alegramos de tenerlo como Hermano y como compañía segura en todas nuestras acciones. Los que día a día nos encontramos con Él en la oración, en la Palabra, en la Eucaristía, en los Sacramentos nos llenamos de su Paz, de Su Amor, de Su Fortaleza porque sabemos que "sin Él no podemos hacer nada", porque nuestra vida desde que fue iluminada por su Luz comenzó a ser otra vida, una Vida renovada que intenta, cada día, alcanzar la Bienaventuranza.
Sabemos, como lo experimentó Pedro que no todos los días son iguales, que hay días en que las preocupaciones diarias nos hacen olvidar quiénes somos y, algunas veces, hasta negamos tener Fe, o renegamos de la Fe que tenemos, pero cuando levantamos nuestra mirada hacia Su Mirada, volvemos a creer y en ese momento se renueva la Felicidad del Encuentro con la Vida.
Es un hermoso comienzo de semana iluminado por la alegría de Jesús de saber que hemos recibido el Don de la Fe. Un hermoso comienzo de semana iluminado por las Palabras de Jesús que nos recuerdan que la Fe, para nuestra vida, es gozo y vida. No lo olvidemos.

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