sábado, 27 de febrero de 2016

El arrepentimiento

La parábola del Hijo Pródigo siempre nos da para muchos temas, para pensar nuestra vida de relaciones: con nuestros padres, con nuestros hermanos, con nosotros mismos, con el dinero, con los bienes, y, para ir más alto, con los bienes sobrenaturales, y las relaciones con el Padre Dios.
Pero hoy me centré en un tema, o en un detalle de todo esto que pertenece a nosotros mismos y nuestra relación con Dios y los bienes celestiales. Me refiero al arrepentimiento (que también da para las relaciones meramente humanas)
¿Cuándo me arrepiente verdaderamente de algo? Creo que lo hacemos solamente cuando descubrimos que por lo que hemos hecho hemos perdido algo muy importante. Nuestras decisiones, ya sean en el ámbito personal, social o espiritual, nos llevan a recorrer ciertos caminos que creemos que son los mejores para nosotros. Y, como en toda decisión, siempre hay algo a lo que tenemos que renunciar.
Volvamos a la parábola: el hijo menor decidió irse de la casa paterna y por eso pidió la parte de su herencia. Le fue concedido y con tanto dinero comenzó la vida que él quería vivir. Pero finalmente se quedó sin nada, porque lo que hizo fue malgastar no sólo el dinero sino la vida. Al sentirse vacío recordó lo que había perdido al tomar la decisión, y ahí nace el arrepentimiento.
Hoy muchos, nos confesamos seguido, a menudo, a veces... Es un bien espiritual que nos ha dejado Jesús, el sacramento de la reconciliación, pero este Sacramento la particularidad que tiene es que para recibir la Gracia del Perdón debo estar "verdaderamente arrepentido" por lo que he hecho. Como el hijo de la parábola haberme dado cuenta que al tomar las decisiones que he tomado he perdido la relación con Dios, la relación con mis hermanos.
A veces nos encontramos con que no sabemos qué confesarnos, porque, en realidad, no hemos tomado conciencia que hemos perdido la Gracia por nuestras actitudes o acciones, y también por nuestras omisiones. Y quizás sea simplemente porque no tenemos conciencia de todo lo que el Padre nos ha dado, y lo que vamos gastando en el camino de la vida.
Si realmente descubrimos la "herencia" que el Padre Celestial nos ha dado para vivir, vamos a darnos cuenta cómo la estamos usando o cómo la estamos gastando. Y podremos ver si realmente está sirviendo para madurar en la Vida o si sólo la estoy despilfarrando en superficialidades que no nos llevan a nada, e incluso me están haciendo perder lo mejor que me han regalado: la filiación divina y una comunidad de hermanos.
Sí, para poder arrepentirnos de verdad necesitamos mucha fortaleza, pues al arrepentirnos tenemos que volver al Padre y decirle: ¡Padre he pecado contra el cielo y contra tí, ya no merezco llamarme hijo tuyo!.
A muchos nos cuesta reconocer nuestros errores, y mucho más nos cuesta la palabra "Perdón", siendo que es lo más hermoso en nuestras vidas, y lo más valioso en nuestro corazón, pues es la única palabra que nos trae la Verdadera Paz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.