lunes, 15 de febrero de 2016

Ser santos en el Amor

"El Señor dijo a Moisés:
Habla en estos términos a toda la comunidad de Israel:
Ustedes serán santos, porque yo, el Señor su Dios, soy santo."
El llamado a la santidad, como veréis, no es un invento nuevo, sino que ya lo dijo Dios al pueblo de Israel por medio de Moisés, o sea, es un llamado que Él nos hace porque somos sus hijos, por que llevamos en nuestra vida parte de Su Vida, pues somos su creación, su familia, su pueblo.
Para muchos nos parece que es algo imposible de vivir pues no tenemos la "perfección" de los santos, ni somos "inmaculados" como los santos, ni sabemos cómo hacer para llegar a tal "altura" en nuestra vida. Por eso mismo a renglón seguido el Señor da una pautas para poder comprender cómo vivir, cuáles son las cosas que hay que evitar en nuestra vida.
Pero claro, como somos quienes somos, al tener unas pautas acerca de las cosas que no debemos hacer, caemos en la casuística de decir esto y esto no lo hago, por lo tanto estoy bien. ¿Qué quiero decir con esto? Que Dios no puede hacer un listado interminable de las cosas que no debo hacer, sino que nos pone ejemplo de lo principal que no hay que hacer. Digo esto porque siempre recuerdo que, cuando alguien viene a confesar dice: no mato, no robo, por lo tanto no tengo pecado.
Y, ante esto nos falta la perfección que hace Jesús de los mandamientos de la Ley de Moisés: "un mandamiento nuevo os doy: amaos unos a otros como Yo os he amado"; y así nos habla en esta parábola del examen final que pasaremos el día que nos encontremos cara a cara con el Señor, como dice San Juan de la Cruz: "en el atardecer de nuestras vidas seremos juzgados en el Amor".
Así podemos decir que no tenemos una casuística para ver qué cosas no tengo que hacer, sino para entender que la santidad se alcanza con el Amor. Que no hay "cosas para hacer" sino que hay un Amor para vivir: "Ama y haz lo que quieras", decía San Agustín. A lo que podemos añadir el famoso himno a la Caridad de San Pablo a los Corintios (que tanto nos gusta, pero que poco caso le hacemos): "El amor es compasivo, es servicial, no se cansa nunca, nunca piensa mal...." ¿Os acordáis?
Ese es el método para ser santos como nuestro Padre Celestial es Santo: vivir en el Amor, y no sólo a quienes nos aman, sino a quienes no nos aman, a quienes nos persiguen, a quienes nos odian, "por que si sólo amamos a quienes nos aman qué mérito tenemos, eso también lo hacen los paganos".

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