Las tentaciones de Jesús, en este primero domingo de cuaresma, nos invitan a reflexionar en nuestras propias tentaciones, en descubrir que no todo vale en nuestra vida, porque nuestra vida cristiana es una vida en santidad, en obediencia a la Voluntad de Dios, en obediencia a la Palabra de Dios.
Es cierto que todas las tentaciones son agradables a los ojos y a los sentidos, pues el Padre de la mentira y sabio seductor (llamado Diablo o Satanás) no va a ser tan tonto de tentarnos con algo poco agradable a los ojos y a los sentidos, e, incluso a la inteligencia de los más sabios, y, muchas veces, nos tienta con actos que parecen buenos o santos que nos alejan del Querer de Dios.
¿Cuál es el fin de Satanás? Apartarnos de la Voluntad de Dios, destruir la Obra de Dios y por eso no va actuar tan abiertamente que nos haga descubrir que nos está tentando, sino que con astucia intentará convencernos que lo que vamos a hacer no es tan malo, y si nos hace bien hay que hacerlo.
Así, día a día, nos vamos apartando del camino que hemos elegido, creyendo que caminamos en la luz nos vamos metiendo en las tinieblas del error vestido con trajes de verdad. Pero, sabemos que hay una sola Verdad, o mejor dicho que sólo la Palabra es la Verdad, y el Hijo es la Verdad.
Hoy, si miramos bien, vamos a descubrir que vivimos en las tinieblas del error, en las tinieblas del todo está bien, y donde cada día más nos vamos alejando de la Verdad, del Camino y de la Vida, simplemente porque no nos dejamos conducir por la Palabra de Vida.
Si leemos bien el evangelio vamos a descubrir que Jesús no le contestó a Satanás con sus propias palabras, que lo podría haber hecho pues Él es Dios, pero lo hizo con la Palabra de Dios, con la Palabra de Su Padre, porque su Confianza estaba en el Padre y no en sí mismo. Su vida es una Vida de Obediencia a la Palabra de Dios, no a sí mismo.
Y esa es nuestra más grande tentación: no hacer caso a la Palabra de Dios, que es la que nos ilumina, nos fortalece, nos da Vida, tomando las palabras de San Pedro a Jesús: "Señor ¿a quién iremos? sólo Tú tienes Palabras de Vida Eterna?"
Lo decimos, pero no lo creemos. Lo predicamos, pero no lo vivimos. Lo anhelamos pero lo dejamos de lado. Lo buscamos pero lo perdemos. Nos han engañado tanto que creemos que si le bajamos el tono a la exigencia evangélica podremos ser más, o vivir mejor. Y ya lo dijo Jesús: "no he venido a abolir la Ley y los Profetas... sino a darles cumplimiento" y lo hizo con la obediencia hasta la muerte y muerte en Cruz.
No dejemos que las tentaciones del mundo, la liviandad que nos propone Satanás nos haga modificar el sentido de la Palabra de Dios, sino que en el silencio de la oración pidamos la fortaleza del Espíritu Santo para creer, para confiar y para vivir.
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