domingo, 16 de noviembre de 2025

Ocuparnos de ser Fieles

"Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndonos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre. Esto os servirá de ocasión para dar testimonio.
Por ello, meteos bien en la cabeza que no tenéis que preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro".
Estamos en el último domingo durante el año del Tiempo (litúrgico) Ordinario y, por esa razón, se nos habla del fin de los tiempos, un fin de los Tiempos que no está previsto ni es conocido ni el día ni la hora ni siquiera por el Hijo, sino que sólo el Padre conoce el día, por eso Jesús no habla del día sino de lo que puede llegar a pasar antes de que suceda, porque no quiere que vivamos pendientes de lo que vaya a suceder ni cuándo, sino que nos ocupemos del día a día de nuestra vida, confiando, profunda y radicalmente, en la providencia del Padre.
Y, fundamentalmente, que nos dediquemos a vivir y a aceptar la Voluntad de Dios en nuestras vidas, porque en el camino de la vida nos sucederán cosas y situaciones que tendremos que afrontar con la mirada puesta en el Señor. No todos vivirán lo mismo, pero sí todos tendremos que aceptar la Cruz de cada día, o aquella que nos permita vivir el Padre, con confianza en Él sabiendo que Él nos dará la fortaleza para llevarla y todo eso servirá para dar testimonio verdadero de nuestro ser de Dios, de nuestra confianza en el Padre y de nuestro espíritu cristiano.
Porque el verdadero testimonio de nuestra fe no se da en tiempos de bonanza, sí por supuesto, pero es en tiempos de cruces o de oscuridad cuando se muestra, verdaderamente, nuestra confianza en la Gracia de Dios.
En realidad toda ocasión es propicia para dar testimonio de nuestra vida cristiana, de nuestro amor al prójimo, de nuestra humildad, de nuestro saber estar, de nuestra capacidad de perdón, de todo aquello que el Señor nos pide vivir en el Evangelio y al que hemos dado nuestro consentimiento para vivir de acuerdo a él. Porque, en definitiva, no damos testimonio de cualquier cosa, sino de lo que vivimos y lo damos no sólo con las palabras, sino con nuestras acciones, haciendo que aquellos que no conocen a Dios lo conozcan por medio de nuestra vida. Por eso no debemos pre-ocuparnos de lo que va a suceder, sino ocuparnos de lo que tenemos que vivir y de cómo hemos de vivir la Fidelidad al Evangelio, la fidelidad al Amor de Dios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.