domingo, 23 de noviembre de 2025

Compartamos el Trono del Rey

"Había también por encima de él un letrero:
«Este es el rey de los judíos».
Algo que hemos escuchado muchas veces dice: el trono de nuestro Rey fue una Cruz y su corona de espinas, y así es, hoy que celebramos a Jesucristo Rey, recordamos esa realidad. Pero es una realidad que enseguida se nos olvida, aunque llevemos la imagen de su trono sobre nuestro pecho o colgada de nuestras orejas como pendientes o tatuada en la piel de nuestro cuerpo, se os olvida que el mejor lugar en el que debe estar ese trono es tatuado en nuestro corazón.
La Cruz del Señor debe estar en nuestro corazón para saber a qué Rey pertenecemos o de qué Rey somos parte, porque su Reino no es de este mundo, y si su reino no es de este mundo, tampoco nosotros somos de este mundo: "estáis en el mundo pero no sois del mundo", por lo tanto no deberíamos comportarnos como el mundo se comporta, sino aprende ra comportarnos como se comportó nuestro Rey.
Pero, cuando nos toca compartir el trono real hacemos como aquel malhechor que fue crucificado junto a él:
"Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo:
«¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros».
Sí, queremos reinar con Él, queremos recibir todo de Él, pero cuando nos pide compartir el trono real lo rechazamos, cuando nos pide dejar el mundo nos enfadamos, cuando nos pide ser fieles a Su Voluntad miramos para otro lado, porque todavía no queremos desprendernos de lo que, aparentemente, es lo bueno del mundo. Por eso necesitamos tener la actitud del otro ladrón, porque podemos descubrir con el corazón que ese Trono Real es el que nos conduce a la vida verdadera:
"Pero el otro, respondiéndole e increpándolo, le decía:
«¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en la misma condena? Nosotros, en verdad, lo estamos justamente, porque recibimos el justo pago de lo que hicimos; en cambio, este no ha hecho nada malo».
Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino».
Jesús le dijo: «En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso».
Y ese paraíso, ese reino es el que siendo fieles al Rey construiremos aquí en la tierra: venga a nosotros tu reino, hágase Tu Voluntad en la tierra como en el Cielo.

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