"Son necios por naturaleza todos los hombres que han ignorado a Dios y no han sido capaces de conocer al que es a partir de los bienes visibles, ni de reconocer al artífice fijándose en sus obras, sino que tuvieron por dioses al fuego, al viento, al aire ligero, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa y a los luceros del cielo, regidores del mundo".
No hablemos de la necedad de los que niegan a Dios o su existencia, sino la necedad de los que lo conocemos pero que lo negamos en nuestro día a día porque nos hemos dejado seducir por los dioses terrenos: el dinero, el placer, el sexo, el trabajo, el lujo, los títulos, etc. etc.
Pablo le habla a una generación que endiosaba las criaturas: el sol, las estrellas, el viento, etc., hoy los hombres (varones y mujeres) de este tiempo dicen que son más inteligentes que los antiguos, pero se dejan, igualmente seducir por los nuevos dioses, creados por sus manos y se hacen esclavos de sus destinos efímeros, que los llevan a empobrecer sus propias vidas y, sobre todo, las de las nuevas generaciones a quienes están dando ejemplo con el vacío de su interior.
"Con todo, estos merecen un reproche menor, pues a lo mejor andan extraviados, buscando a Dios y queriéndolo encontrar.
Dan vueltas a sus obras, las investigan y quedan seducidos por su apariencia, porque es hermoso lo que ven.
Pero ni siquiera estos son excusables, porque, si fueron capaces de saber tanto que pudieron escudriñar el universo, ¿cómo no encontraron antes a su Señor?".
Con todo, podrían ser excusables, pero no lo son porque con toda su capacidad intelectual podrían haber descubierto el vacío existencial que hay en el mundo. Por eso debemos dejar de pensar en lo queremos tener y volver a encontrarnos con el ser de cada uno, para poder volver a encontrar en Dios lo que le falta a nuestro interior. Y, sobre todo, los que lo hemos conocido y los que decimos conocer dar un verdadero testimonio de vida encarnada en Dios, donde Dios es el centro de nuestra vida porque al encontrarlo hemos encontrado el sentido de nuestra vida, y aunque seguirlo se haga, muchas veces, difícil e inentendible, lo seguimos porque Él nos ha demostrado Su Amor y se hizo por nosotros Camino, Verdad y Vida.
viernes, 14 de noviembre de 2025
La necedad del mundo
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