sábado, 8 de noviembre de 2025

Fiel en lo pequeño del día

"El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en lo mucho es injusto.
Pues, si no fuisteis fieles en la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera? Si no fuisteis fieles en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará?".
¿Qué es ser fiel? Es haberse adherido a un Ideal y vivir de acuerdo a eso en todo momento, no sólo cuando me interese sino en todo momento de la vida. También puede ser parecido a la coherencia de vida, pues para ser Fiel hay que ser coherente, es decir hacer lo que digo, y vivir lo que creo.
La Fidelidad, como se dice en las promesas matrimoniales, es en lo bueno y lo malo, el dolor y la alegría, la salud y la enfermedad, hasta que la muerte nos separe. Y así también será en Cristo, aunque la muerte no nos separa de Él sino que lo veremos tal cual es si hemos sido Fiel hasta la muerte como lo fue Él.
Por eso lo que Jesús nos está pidiendo es que seamos fieles en las pequeñas cosas de cada día para ir fortaleciendo nuestro espíritu, para tener constancia en todo momento: desde el despertar hasta el dormir, todo lo hemos de vivir en Fidelidad a la Voluntad de Dios, buscando en cada momento amar lo que Dios nos pide y amar a nuestros hermanos y prójimos. Porque no se puede, como dice san Juan, decir que se ama a Dios a quien no ves y no amas a tu hermano a quien ves, y ahí está la cuestión ¿soy capaz de renunciar a mí mismo para poder amar a quien no tengo ganas? ¿Soy capaz de seguir amando al Señor en el momento de la Cruz y del dolor? ¿Seré capaz de aceptar con alegría hacer algo que no me gusta pero que sé que es Voluntad de Dios? ¿Podré vencer la pereza de hacer esto o aquello y hacerlo con prontitud?
En el día a día, en el hora a hora, hay tantas cosas en las que tengo que ser fiel a Dios, porque en todas esas cosas y en todos esos momentos puedo ofrecer al Señor lo que hago por amor a Él y a mis hermanos. Como decía santa Teresita puede hacer extraordinarias las cosas ordinarias, porque las hago por amor a Dios, porque las hago por amor al otro (aunque me cueste) y así ofreciéndole al Señor lo que voy haciendo voy sobrenaturalizando lo natural, pues veo que todo lo que está a mi alcance es parte del Plan de Salvación del Señor, y todo sirve para aquello a quienes Él ama.

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