Comenzamos hoy el Tiempo de Adviento. Sí, ya estamos casi en Navidad y no nos hemos dado cuenta de cómo ha pasado el año. Y ¡cuántas cosas han pasado en este año! Si miramos hacia atrás vamos a ver cuánto hemos vivido y cuántas cosas han pasado, pero ¿hemos tomado conciencia de cómo las hemos vivido?
El Tiempo de Adviento es un tiempo de espera, de silencio para que no lleguemos al Misterio de Navidad sin habernos preparado, sin habernos puesto a pensar qué le vamos a ofrecer a ese Niño que va a nacer, a ese Dios que va a venir a salvarme, a ese Hombre Dios que viene a demostrarme su Amor, a darme su Vida.
La espera en estos días tiene que ser silenciosa pero activa, silenciosa para poder escuchar a Dios, para abrir el corazón a Su Palabra que me llevará a meditar las promesas que se van a cumplir en Jesús, para dejar de lado las preocupaciones de todos los días para poder introducirme en el misterio de la Salvación. Pero es un silencio activo para poder dejarme llevar por el Espíritu, así como María y José se dejaron llevar hacia Belén, como los pastores se dejaron llevar hacia el Portal de Belén, así como los Reyes se dejaron conducir por la estrella, así yo debo dejar que el Espíritu Santo me lleve hacia dónde Dios quiera para encontrarme con la fuente de la Salvación.
Justo cuando tantas cosas tenemos que preparar para estas fiestas es cuando Dios nos pide silencio y meditación. Sí, Dios tiene esas cosas porque sabe que si no nos lo pide no lo vamos a hacer, e, igualmente, no nos vamos a detener mucho porque lo pensamos un día y nos lo olvidamos al otro. Dios sabe que si no nos lo recuerda todos los años el mejor y mayor acontecimiento que ocurrió en la historia de la humanidad quedará simplemente en un brindis, en un festejo con un hombre de rojo, y el Misterio real del Nacimiento del Hijo de Dios quedará tapado por tantas cosas efímeras y vacías.
Hoy más que nunca necesitamos poner nuestro corazón en la celebración de la Navidad para que Dios vuelva al corazón de los hombres, para que los hombres busquemos caminos de Paz, de fraternidad, de Verdad, para que cesen en los hogares, en los colegios, y en las naciones los actos de violencia y el hombre pueda encontrar verdaderos caminos de paz que comienzan en nuestros corazones y se derraman al mundo.
domingo, 30 de noviembre de 2025
Otra vez Adviento
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