En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos una parábola:
«Fijaos en la higuera y en todos los demás árboles: cuando veis que ya echan brotes, conocéis por vosotros mismos que ya está llegando el verano.
Igualmente vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.
En verdad os digo que no pasará esta generación sin que todo suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán».
Dos cosas importantes, por lo menos para mí, en este Evangelio. Por un lado Jesús, siguiendo el relato del fin de los tiempos, nos habla no de algo tremendo que va a suceder sino que "sabed que está cerca el reino de Dios", lo trágico pasará y llegará el Reino de Dios, aquello por lo que rezamos cada día: venga a nosotros tu reino". Siempre en nuestras vidas hay sucesos que nos producen temor, ansiedad, desesperanza, dolor y, quizás, otras sensaciones que no quisiéramos vivir, pero todo eso pasa, todo eso queda atrás cuando confiamos en que siempre el Señor nos acompañará a vivir el gozo pues todo es para nuestro bien, y aunque lo veamos todo oscuro y sin futuro siempre hay esperanza para los que confían en el Señor.
En definitiva lo que esperamos que llegue es el Reino, y el Reino llegará a su momento, no sabemos cuando y por eso Jesús nos lo advierte, pasarán cosas pero llegará la paz, llegará la justicia, llegará el amor, llegará la luz y todo el resto quedará detrás en el pasado y en la misericordia de Dios, pues confiamos y creemos en Su Palabra que nunca nos engañará ni nos llevará por lugares que no podamos recorrer, pues Él es nuestro Pastor.
Y, por otro lado, nos habla de lo eterna que es Su Palabra, pero no sólo porque nunca será modificada, ni debe serlo por el hombre, sino que Su Palabra siempre nos guiará, siempre nos dará la luz necesaria para iluminar el camino de nuestra vida y, aunque pasáramos por caminos oscuros e inseguros Ella nos dará la luz y la confianza para seguir adelante. Pero, también, siempre iluminará nuestros actos, nuestras palabras para que no dejemos de dar testimonio de lo que creemos, pues cada momento y cada día somos, no sólo hijos del Padre, sino discípulos del Hijo guiados por Su Palabra y por el Amor del Espíritu. Por eso sabemos que Su Palabra siempre nos guiará si somos fieles a Su Voluntad que está, primeramente, expresada en lo que el Padre, junto con el Hijo, e iluminados por el Espíritu Santo han querido que quedará escrita para tener vida y vida en abundancia.
viernes, 28 de noviembre de 2025
La Palabra nos guía
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