jueves, 27 de noviembre de 2025

Levantaos, alzad la cabeza

"Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria.
Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación».
Fijaos que cuando Jesús nos habla del fin de los tiempos no lo hace para que tengamos miedo de lo que pueda ocurrir sino que nos pongamos de pie, que levantemos la cabeza, una actitud que no sólo hemos de tener para ese día pues no sabemos cuándo vendrá, sino que debemos tener en todo momento, cada día, y no porque tengamos que estar preparados para ese día (por un lado sí) pero por otro porque estamos confiado en su misericordia, en su gracia, y por eso confiamos en lo que sucede o en lo que va a suceder.
Estar en pie, levantados, significa no quedarnos sentados a esperar que las cosas suceden por sí solas, sino que somos nosotros quienes tenemos que ponernos a trabajar por el Reino, quienes tenemos que ponernos a trabajar para convertirnos y traer (no por nuestros méritos sino por su Gracia) la Vida Nueva a nuestra vida cotidiana. No podemos dejarnos abatir por las cosas que puedan suceder sino que tenemos que hacerle frente y aceptar, con la ayuda del Espíritu, la Voluntad del Padre o lo que el Padre permita que tengamos que vivir.
También tenemos que vivir todo con la cabeza bien alta, es decir no avergonzarnos porque nos hayamos equivocado o caído por las tentaciones, sino que, poniendo la confianza en la misericordia de Dios, sabiendo pedir perdón y seguir intentando ser fieles a Dios, porque ese es nuestro mejor testimonio: no creer en que podemos por nuestras fuerzas, sino que Dios puede hacer grandes cosas cuando, siendo humildes, nos ponemos en Sus Manos.
Será entonces cuando llegue nuestra liberación del pecado, porque Su Misericordia y Su Amor son eternos y a pesar de nuestras caídas y pecados Él sigue amándonos y renueva en cada pedido de perdón su Gracia sobre nosotros para que podamos alcanzar la meta: "donde abundó el pecado sobreabundó la Gracia", nos hace recordar san Pablo. Pero todo abunda si somos fieles, porque sólo confiamos en Él y no en nosotros, confiamos en Él y nos disponemos a hacer Su Voluntad y no la nuestra.

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