Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”.
Y el rey les dirá: “En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos, más pequeños conmigo lo hicisteis”.
No siempre podemos ver al Señor en nuestros hermanos. A veces, nos gustaría que todos tuvieran el rostro y la forma de ser de Jesús, pero no es así, todos, por el pecado original, tenemos defectos y pecados, que, en muchos casos, nos hacen difíciles de aceptar. Pero, el Señor nos exige un amor incondicional a los demás, porque así es como Él nos amó y nos ama a cada uno de nosotros, a pesar de que no somos los mejores del mundo, sino que seguimos y seguiremos (mientras estemos en este mundo) con defectos y pecados. Pero Él, en su gran amor y misericordia, seguirá aceptando nuestro arrepentimiento y nos perdonará, sin antes pedirnos que rectifiquemos, que nos convirtamos, verdaderamente, como Él nos invita en el Evangelio.
San Juan de la Cruz, teniendo este evangelio en cuenta, nos dirá: “en el atardecer de la vida seremos juzgados en el amor”. Y así será. Todo lo que hacemos en nuestra vida espiritual: rosarios, vía crucis, oración, reflexión de la Palabra, vida sacramental, todo, todo, es para fortalecer nuestro amor y poder amar como Jesús nos amó, para que esas caras que no queremos ver se hagan personas a las que pueda amar, porque en ellas está Jesús, aunque no lo veamos.
Santa Teresita de Lisieux decía que había encontrado el método para poder amar a quienes, en muchos momentos, no podía hacerles ningún servicio, y era porque buscaba imaginarse a Jesús en la persona de sus hermanas, por eso, el amor que demostraba en cada acto de caridad, era un acto de amor a Jesús.
Sí, no es fácil amar como Él nos amó, pero es el Camino que nos indicó para que seamos sus discípulos, amigos y hermanos, y, sobre todo, es el único signo por el que los hombres reconocerán que somos cristianos: en el amor que nos tengamos unos a otros, pero no sólo a los que nos aman, sino a todos, pues eso también lo hacen los que no creen en Cristo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.