"Sin embargo, todo eso que para mí era ganancia, lo consideré pérdida a causa de Cristo. Más aún: todo lo considero pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor".
A diferencia de san Pablo, hoy consideramos los títulos y los bienes materiales, mucho más importantes que el conocimiento de Cirsto Jesús, nuestro Señor. Y no estoy hablando sólo de los laicos, sino también de nosotros, los consagrados (sacerdotes, religiosos, etc.) No buscamos un conocimiento vivencial de Jesús, sino que nos quedamos con lo intelectual de la teología o de la filosofía, o en el mundo buscamos los títulos que nos lleven a tener más conocimiento de nuestras profesiones, y nos vamos olvidando de lo esencial de nuestra vida espiritual. Y, así, poco a poco, se va perdiendo la fuerza del cristianismo, porque, en definitiva, la fuerza del cristianismo está en los cristianos, y si los cristianos somos cada día más tibios en la vivencia de nuestra fe...
Y ¿por qué? Porque nos olvidamos de las premisas esencciales del llamado de Cristo: niégate a tí mis, toma tu cruz y sígueme. Hoy, se podría decir, que no tenemos ni tiempo para negarnos a nosotros mismos, porque nos hemos "metido" dentro de la rueda del mundo y seguimos sus indicaciones como si fuera el evangelio de Cristo, bueno en realidad no, porque al Evangelio no lo escuchamos tanto como las voces del mundo.
¿Cuál es la ganancia que nos ofrece el mundo? ¿Cuál es la fortaleza que nos dan los títulos y los conocimientos intelectuales? ¿Por qué decimos que somos cristianos si no tenemos relación con Cristo, Verdad y Vida? ¿Qué tenemos miedo de perder si renunciamos a nosotros mismos? ¿Qué pretendes ganar siguiendo las indicaciones que nos da el mundo? ¿Qué quieres lograr haciéndote tú solo el dios de tí mismo?
Miremos a nuestro alrededor y veamos hacia dónde se dirige el mundo con sus propias leyes y sus nuevas ideologías: va camino a su propia destrucción, pues si no respeta lo más esencial y natural del hombre, como es su propia vida ¿hacia dónde nos conduce el derecho de matar a quien nos molesta en nuestro día a día? Por que el derecho al aborto o el derecho a la eutanasia, es el derecho a quitar la vida a quien molesta en mi vida, nada más, es un asesinato con un mejor título. Y de ahí un montón de tonterías que se van metiendo en nuestras vidas sin que nos demos cuenta, y a las que, muchas veces les rendimos más culto que al mismo Dios.
Permitámosle a Dios, que como a san Pablo, nos ayude a quitar de nuestros ojos las escamas que no nos permiten ver Su Voluntad, y apreciar los Dones que tiene preparados para nosotros si nos dejamos guiar por Él. La Luz que Cristo trajo al mundo con Su Vida y Su Espíritu, se va apagando por la dejó en nuestras vidas, y nuestras vidas van perdiendo su Luz, por que nos gustan más los brillos de las bijuterias del mundo, que la Verdadera Luz del Evangelio.
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