domingo, 15 de noviembre de 2020

Nuestros talentos...

Su señor le dijo:
"¡Bien, siervo bueno y fiel!; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; entra en el gozo de tu señor".
Pareciera que estamos hablando de política y de los que han ganado las elecciones, pero no, es la Parábola de los talentos, porque a diferencia de algunos casos (que son la excepción que confirma la regla) el Señor tiene en cuenta cuántos talentos ha dado a cada uno, y cómo los hemos usado.
Es cierto que no todos tenemos los mismos talentos, sino que el Señor nos ha dado a cada uno según nuestras capacidades, y, en alagunos casos, esas capacidades han sido aumentadas por el buen uso que se ha hecho de los talentos recibidos.
Llegando casi al final del año litúrgico, las lecturas nos ayudan a pensar nuestra vida en función de lo que hemos recibido y de cómo la vamos utilizando o de cómo vamos invirtiendo los talentos que el Señor nos ha regalado. Porque de acuerdo a lo que vamos viviendo, podemos descubrir cómo vamos utilizando nuestros talentos. ¿Cuál de los tres hombres somos? ¿Somos de los que han sabido invertir sus talentos en el servicio de los demás? ¿Somos de los que los han escondido en un hoyo y se han quedado esperando que otros los sirvan? ¿Somos los holgazanes o somos los que han sabido descubrir su vocación?
¡Hay tantas variedades! Y, también, por supuesto, tantos argumentos para no poner nuestros talentos al servicio de los demás. Hay, también, tantos obstáculos para hacernos quedar sentados en el sofá y viendo pasar la vida. Y, sobre todo, hay una falta de conocimiento acerca del sentido que de tenemos que dar a nuestra vida...
Y ese es el problema de muchos, que no han sabido discernir su propia vocación, su llamado, su profesión, o, han tenido padres o familia que los ha "hecho" elegir un estilo de vida que no querían, y, por eso, se encuentran con un vacío en sus vidas por no haber sabido recorrer el mejor camino, que los hace sentirse desesperanzados y desilusionados con su propia vida.
Pero, gracias a Dios, siempre tenemos las esperanzas puestas en Quien puede trasnformar lo negro en blanco, y darnos una nueva Vida que nos lleve a la plenitud de nuestra vida. Pues el Señor, siempre está dispuesto a ayudarnos cuando nuestros ojos están dispuestos a ver, y nuestro corazón está dispuesto a aceptar el nuevo Camino que Él nos muestra para recorrer.
Quizás hemos sido el hombre que enterró sus talentos, pero ahora tenemos la oportunidad de pedir ayuda al Señor para desenterrarlos y ponerlos al servicio de los demás, y, sobre todo de Su Voluntad, para que sea Él Quien nos ayude a dar frutos y en abundancia, y, sobre todo a que nuestro caminar sea en Gracia, en Verdad y en plenitud de vida, pues Él es el Camino que nos conduce a la plenitud de nuestra vida. Y, seguramente, nos dice: no temas, toma mi mano y deja que te conduzca hacia la Vida.

 

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